Sobreviviente de Ayotzinapa se reconstruye
CIUDAD DE MÉXICO., 14 de agosto de 2016.- El balazo fue en la boca y le destruyó el paladar, los dientes y los labios. No sentía dolor, sólo pánico; alcanzó a cruzar la calle arrastrándose como pudo, gateando mientras las ráfagas destruían el cemento.
Fue la madrugada del 27 de septiembre de 2014; a un lado suyo vio caer a un compañero, baleado. Édgar Andrés Vargastenía 19 años, cursaba el segundo grado en la licenciatura en Educación Primaria de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos.
Es uno de los sobrevivientes de Ayotzinapa, de la llamada “Noche de Iguala”, y hoy recuerda en conversación con El Universal: “Esa calle, ese trayecto fue una eternidad, porque sentía que las balas pasaban y pegaban en el suelo levantando todo el concreto".
“Cuando llegué al otro lado de la calle intenté esconderme atrás de un autobús, me puse de pie y me di cuenta que me habían herido; me preguntaba de dónde salía tanta sangre. Me toqué. En ese momento se me bloqueó la mente, recuerdo que miré hacia atrás y vi la silueta de un chavo que estaba ahí.