Migrantes, los desposeídos, sin vida, sin dignidad, sin nombre
RÍO BLANCO, Ver., 5 de septiembre de 2016.- Son José, María y Jesús, peregrinos, y a la vez cualquiera de la interminable lista de nombres que concentra media docena de países centroamericanos, millones de pobres, de miserables.
Nuestros personajes son todos y ninguno de ellos, pues en este viaje –encima de un tren apodado La Bestia– han perdido sus únicos bienes: dignidad e identidad. Llevados por el azar huyen de las carencias, de gobiernos corruptos, de grupos criminales… de la muerte, y luchan día con día por mantenerse vivos. Dicen que los guía Dios, pero más que deidad es un concepto que resume su esperanza, deseo y sueño de una vida mejor en cualquier parte de Estados Unidos.
José no ha completado la mitad del trayecto hasta la frontera norte de México, que emprendió en La Ceiba, costa norte de Honduras, dos semanas atrás. Conoce la ruta, pero se retrasó más de cinco días porque en Chiapas, cerca de un pueblo llamado Morales, el ferrocarril descarriló y resultó herido.
Continuar leyendo: Quadratín Veracruz