Temor e incertidumbre, reflejo de michoacanos en Tierra Caliente
BUENAVISTA TOMATLÁN, Mich., 25 de mayo de 2011.-Temor, incertidumbre por lo que dejaron abandonado en sus pueblos, incluyendo sus animales y parcelas de cultivo, es el reflejo de cientos de michoacanos que han buscado refugio en las cabeceras municipales de Buenavista Tomatlán y de Apatzingán. Esto derivado de los enfrentamientos de grupos antagónicos del crimen organizado que se disputan el territorio de la Tierra Caliente, durante tres días consecutivos de escaramuzas y zafarranchos en los poblados rurales, desconociéndose hasta el momento las bajas en muertos y heridos por falta de autoridad en los escenarios del crimen. Son más de mil personas las que están albergadas en los denominados ‘refugios’, instalados uno en la Escuela Primaria, José María Morelos, en el centro de Buenavista y dos más en Apatzingán, en la Unidad Deportiva y en la Casa Parroquial San Pablo, perteneciente a la Diócesis de Tierra Caliente, independientemente de un número indeterminado de familias que han buscado refugio con parientes o amistades en ambas cabeceras municipales, aseguró Jorge Romero Alvarado, jefe de servicios técnicos de Protección Civil del Estado, encargado de la coordinación de los tres niveles de gobierno en esta contingencia ‘atípica’ como la calificó. Mientras tanto, el panorama en los caminos federales y vecinales que convergen en el municipio de Buenavista Tomatlán, es desolador, vehículos chocados e incendiados que utilizaron los agresores para cerrar las entradas o salidas de las poblaciones como Pinzándaro, Vicente Guerrero, Santa Ana Amatlán, San Isidro, Cenobio Moreno, entre otras que quedaron aisladas hasta que fuerzas militares arribaron el pasado martes por la tarde, abrir una parte de la carretera que permita el flujo vehicular. Jorge Romero Alvarado, jefe de los técnicos de Protección Civil, al mencionar lo ‘atípico’ de la situación, reconoció que no existen estrategias establecidas para estos casos “y se están adecuando los protocolos que utilizamos en contingencias de desastres naturales, mediante brigadas médicas, asistenciales y hasta de psicólogos. Las evaluaciones las hacemos diario con los representantes de los tres niveles de gobierno, municipal, estatal y federal”, resaltó. Mientras tanto, los cuerpos de policía municipal tanto en Buenavista como en Apatzingán, permanecen en sus cuarteles, al no haberse registrado enfrentamientos en las cabeceras municipales, aunque las comunidades rurales se encuentran desoladas. Además de abandonar sus viviendas, agregó Jorge Romero, los habitantes que buscaron refugio en las cabeceras municipales, están preocupados por haber abandonado su patrimonio, principalmente sus animales y tierras de cultivo. El Valle de Apatzingán, en cuyo centro regional se encuentran los poblados afectados por los enfrentamientos de los grupos antagónicos, su principal flujo económico es la producción de limón, entre otros frutos tropicales, teniendo en su territorio más del 65 por ciento de cultivos del cítrico estimado en esta zona en 55 mil hectáreas de huertas, con un producción aproximada de dos mil toneladas diarias, de la que viven miles de familias al generar empleos tanto a cortadores como a transportistas, empacadores, comercializadores, productores y todo lo que cierra el círculo productivo que en estos momentos está abandonado. La presencia militar, es de disuasión con puestos de revisión y patrullajes periféricos, principalmente hacia las cabeceras de los municipios de Apatzingán y Buenavista Tomatlán.