Ofrecerán concierto de pirekua en Feria Mundial de Turismo Cultural
MORELIA, Mich., 29 de septiembre del 2011.- Recientemente reconocida como Patrimonio Cultural Intangible de la Humanidad, la Pirekua ocupará el lugar protagónico en el concierto que, en el marco de Feria Mundial de Turismo Cultural, se realizará el próximo 1 de octubre a las 18:00 horas en la Plaza del Carmen, en un evento organizado por el Gobierno del estado de Michoacán a través de la Secretaría de Cultura.El Dueto Sierra Galván, de Charapan, con treinta años de trayectoria y fiel exponente de la Pirekua; la Orquesta Regional P´urhépecha Tiamu Uricha (Los Herreros) de San Felipe de los Herreros, una de las pocas agrupaciones que aún ejecuta música semiclásica como lo hacían las orquestas de antaño, y la Orquesta Tata Vasco, de Santa Fe de la Laguna, conservadora de la música purépecha, ofrecerán un amplio repertorio que incluye pirekuas, sonecitos y sones abajeños de su propia inspiración, algunas de las cuales se han transmitido de generación en generación.Es importante mencionar que si bien estos intérpretes han llegado a presentarse en grandes escenarios; son aún más reconocidos y apreciados en las propias comunidades, al participar con frecuencia en serenatas y ceremonias como bodas, bautizos y fiestas patronales por mencionar algunas, por lo que su trabajo creativo forma parte fundamental en la conservación de las costumbres y tradiciones del pueblo purhépecha.A decir del pireri e investigador de la cultura purhépecha, Néstor Dimas Huacuz “La Pirekua, además de creación poética y musical que manifiesta la expresión de los sentimientos y filosofía de vida que refleja la cosmogonía purhépecha, es un género musical que no sólo es expresado a través del canto, ya que su música también es interpretada por Bandas de viento y Orquestas”.Agrega Dimas Huacuz que desde la época prehispánica, los antiguos p’urhépechas han integrado los instrumentos, la música, el canto y la danza a los festejos, rituales y ceremonias, y es indiscutible la importancia que dichas manifestaciones tenían en las ceremonias, al contar con una perfecta organización ritual estructurada por los señores principales y los sacerdotes dedicados exclusivamente de atabaleros, que participaban en los templos llamados Cúes. Los que tañían los atabales se llamaban atapacha y otros que tañían las cornetas pungacucha.Desde la llegada de los primeros frailes a tierras p’urhépecha comenzó la evangelización, utilizando todos los elementos y significados posibles para lograr la conquista espiritual, considerando indudablemente a la música y el canto.De estos aprendizajes a través de la iglesia y las reminiscencias musicales de las ceremonias, rituales, festivas y religiosas de la época prehispánica, surge el sincretismo para generar los primeros modelos musicales paganos, mismos que se integraron a los modelos nativos antiguos que aún se conservaban y que fueron creando repertorios para incorporarlos a las fiestas de los p’urhépecha.También se le cantaba a la naturaleza, con la finalidad de tributarle honor y agradecimiento por la existencia del hombre en la tierra y a los frutos que de ella se obtenían para sobrevivir.Las flores en las pirekuas son un recurso poético, un motivo del que se utiliza para referirse al halago, a la belleza, a la pureza y al amor de la mujer amada, los compositores resaltan todos estos atributos aludiéndolos de manera metafórica.Finalmente, Néstor Dimas Huacuz refiere que por lo anteriormente mencionado, la pirekua tiene una gran demanda entre la propia sociedad p’urhépecha, al ser el canal más buscado para expresarse, en un contexto donde todavía prevalece la marginación y la explotación del indígena.