Rompe Semefo lúgubres ideas sobre el recinto
MORELIA, Mich., 8 de diciembre del 2016.- Limpio, iluminado, ventilado y hasta un poco festivo por los dos pinos navideños y las guirnaldas, el Servicio Médico Forense de la Procuraduría General de Justicia del Estado rompe con la idea del tradicional anfiteatro público, lúgubre y gris.
La institución es amplia, no despide malos olores y se encuentran impecables sus dos pisos, así como el área administrativa y los consultorios médicos, que conforman toda el área de servicios periciales y forense de la dependencia.
En el área de resguardo de los cadáveres las cosas no son diferentes, salvo por el fétido olor a carnicería, eso sí, recién aseada, sin moscas ni cucarachas, o cualesquier otro bicho.
Ramón Sixtos Guillén, director de la Unidad Forense y quien lleva más de diez años en el área, refirió a Quadratín que en el estado hay cinco fiscalías regionales que cuentan con cámaras frigoríficas y tienen la capacidad de recibir y tratar hasta tres cuerpos de manera simultánea, en tanto que en el caso del Semefo local, hay hasta de cinco planchas disponibles para trabajo simultáneo.
Durante nuestra visita nos dijo que en las cámaras frigoríficas estaban siete cadáveres, pero que tres de ellos pasarían pronto a la fosa común.
Para el traslado a su fin último, se precisa que el Ministerio Público dé la autorización, que se hace después de 90 días de haber estado en la institución y que nadie lo fuera a reclamar.
La capacidad de la institución ha sido tal, que durante el enfrentamiento de Tanhuato, pudieron albergar y tratar al mismo tiempo a los 45 cuerpos.
Al año recibe poco más de mil 200 cuerpos, siendo Uruapan y Zamora las fiscalías regionales que más cadáveres atienden.
Del cien por ciento de los cuerpos que llegan, el 30 por ciento fueron por causas violentas y el 80 por ciento son hombres; en tanto que la edad es de entre 20 y 45 años.
La realidad es que el Servicio Médico Forense de una de las entidades con más homicidios de México, mil 058, es de las más activas y que menos cadáveres alberga, si se compara con el caso de Chilpancingo, en Guerrero.
La gente sí acude a buscar y a reclamar lo que quedó de sus parientes, pero por dinero para mover el cuerpo o trámites, los dejan irse a la fosa común, refirió Sixtos Guillén.
Sin embargo, en caso de que una persona reclame a su muerto muchos meses después de su desaparición y este estuviere ya en la fosa común, el Semefo cuenta con registro fotográfico y muestras de ADN para hacer más fácil la recuperación de los restos del ser amado.
Así, se comparan las muestras del familiar muerto y del vivo, luego se va al lote donde descansan los restos, metidos en una bolsa y con etiqueta, para evitar se pierdan los cuerpos.
Como parte de los servicios de identificación, cuentan con un mecanismo de apoyo a las familias con un psicólogo y ya no les permiten ingresar al área de experimentación cadavérica, sino a través de una gran ventana desde donde se muestran los cuerpos que se sospechan son la causa de la búsqueda.