Desde los ojos de la indigencia: las calles de Morelia como hogar
MORELIA, Mich., 9 de octubre del 2016.- Morelia se ha ido volviendo cobijo de indigentes, de ancianos abandonados y personas con problemas mentales que han sido dejados a sus suerte por sus familias.
Aunque el número preciso de personas que viven en situación de calle en esta ciudad se desconoce, algunos viven de manera intermitente entre las calles y albergues de la ciudad, no es raro ver a adultos mayores durmiendo en los portales, en las puertas de las dependencias de gobierno, en edificios abandonados como la vieja central de autobuses o simplemente a la intemperie.
Muchos de las personas en situación de calle no son morelianos, sino que se trata de personas que fueron traídas de municipios cercanos, o de estados vecinos, según declaración de la presidenta del Sistema DIF Morelia en diciembre del 2015, que señaló tener indigentes del vecino estado de Guanajuato.
En las calles hay adultos mayores, esquizofrénicos, discapacitados y menores de edad, tal es el caso de Omar, niño de 10 años, que pasa la mitad del día pidiendo dinero en la calle de Abasolo, en el Centro Histórico.
El pequeño dijo a Quadratín que su papá lo manda a pedir dinero, pero que el tiene casa, vive en la Tenencia Morelos y tiene además una hermana.
Con nerviosismo, y siempre esquivando la mirada, dijo que su papá es alcohólico y que anda en la calle porque no tiene mamá, pues ya se le murió.
Sobre su cara, en la nariz, frente y mejillas lleva costras de rasguños y unas largas rayas, también de rasguños, todavía morados, a la altura del cuello de una camisa escolar amarillenta.
La membrana de los ojos de Omar esta roja hacia el rabo, cuando le preguntamos el por qué dijo tallándose con una mano:
“Es que tengo cataratas, pero ya mero me van a operar, nomas que cobre mi abuelo... A lo mejor el lunes".
Con sus diez años tiene cataratas, le pega su hermana, es huérfano de madre, es forzado a ir a pedir limosna y vive con un padre alcohólico. Pero el caso de Omar es uno de tantos.
Está también el indigente que le falta un brazo y que ronda los portales del centro hablando solo y maldiciendo, o el de Mil Camisas.
Mil camisas tiene su residencia en la avenida Madero, después de la casa de estudiantes Lucio Cabañas, siempre con playeras t camisas atadas a las piernas y brazos, pero con los glúteos y el sexo expuestos al aire. Cabello hecho rastas y con un olor a orines que se percibe a varios metros a la distancia.
Sobre este personaje incluso hay una leyenda urbana, por años se ha rumorado en la escuela de Historia de la Universidad Michoacana que es el hermano perdido de un famoso catedrático sobreviviente del movimiento estudiantil de 68.
Sobre el caso de menores que tienen padres, pero viven en la calle, pidiendo limosnas, la autoridad puede remitirlos al Sistema DIF Estatal, sin embargo, no lo hace en automático, si bien se sigue de oficio es preciso una denuncia ante el Ministerio Público o al 01 800 00 MENOR.