Acumuladores: emociones desbordadas en objetos y basura
MORELIA, Mich., 14 de noviembre de 2016.- Ha transcurrido alrededor de una semana y de la casa ubicada en la calle Juan Álvarez, en la colonia Industrial, aún es preciso retirar más de 200 toneladas de materiales de desechos que por tres décadas don Bernabé acumulara en la parte baja del inmueble, en un intento por sobrellevar la separación de su esposa e hija.
Un caso de acumulación de lo que para otras personas son residuos, que destaca por su gravedad, que llevó al ocupante de la propiedad a limitar sus actividades a la planta alta de su vivienda, pero que no es el único que se ha observado en la capital michoacana, afirmó Paulino Velázquez Martínez, director de Residuos Sólidos en Morelia.
Entre la necesidad de satisfacer carencias emocionales y la búsqueda de un medio para obtener recursos económicos adicionales, se han detectado en la capital del estado 38 casos de acumuladores de basura, principalmente enseres, muebles y materiales de reúso. Aunque el caso de don Bernabé sobresale por la gran cantidad de basura que aún se retira de su casa, los acumuladores encontrados en Morelia almacenan por lo menos cinco toneladas de materiales.
“No es un fenómeno nuevo, se ha mostrado recientemente porque hasta ahora los vecinos han reportado a las autoridades a los acumuladores; actualmente, tenemos 38 focos amarillos, algunos de los cuales ya han recibido atención”, explicó Velázquez Martínez.
Además de don Bernabé, en la colonia Industrial se ha identificado una familia que reside en la colonia Tres Puentes, conformada por un matrimonio con dos niños pequeños, así como una familia extensa que arrienda una casa en la colonia Vasco de Quiroga, compuesta por dos adultos mayores, dos hijos con sus familias propias y un hijo soltero.
En ambos casos, las familias se dedican a la recolección de materiales de desecho como medio de obtener recursos económicos; sin embargo, la compulsión por acumular y la falta de un orden para dar rotación a las cosas han desbordado los hogares, lo que motivó que los encargados del Orden de las colonias les reportaron a la autoridad municipal.
“La familia que reside en Tres Puentes ha visto en la recolección informal un medio para allegarse recursos adicionales, a pesar de que ambos adultos trabajan, agarran bolsas de basura y las llevan su casa; la familia en Vasco de Quiroga, los hijos adultos se dedican a recoger basura como medio de ganar dinero, lo que ha generado que invadan la acera, por lo que ya se les había hecho firmar una carta compromiso de no seguir con esta práctica”, relató el director de Residuos Sólidos.
Precisó que al momento no se han observado indicios de enfermedad o incapacidad mental, pero sí de ausencia de capacidad para efectuar con orden la actividad de recolección y recuperación de residuos.
“Se les hace fácil, pero si no se efectúa con orden se agrava y al final se complica la convivencia; don Bernabé tenía que ingresar a su casa como un topo, porque la parte baja estaba saturada de cosas, mientras que a la familia que detectamos en la colonia Vasco de Quiroga el propietario del inmueble ya les requirió la casa y los vecinos tenían temor de que iniciasen la construcción de otro cuarto en plena calle”, agregó Paulino Velázquez.
Destacó que al momento se han identificado casos de acumuladores de residuos en colonias populares y de nivel medio alto, no en sitios de mayor marginación o espacios residenciales.
Tras aseverar que aún puede haber más casos, Paulino Velázquez aseguró que no se ha encontrado un crecimiento en el número de acumuladores, pero sí en las denuncias realizadas por vecinos alertados por lo que consideran es una falta de higiene, cuando realmente es un potencial foco de propagación de enfermedades.
Perfil de un acumulador
De acuerdo con la Universidad de California, entre el 2 por ciento y el 5 por ciento de la población adulta en el mundo padece de alguna forma del síndrome de acumulación compulsiva, aunque esta tasa es más elevada en pacientes obsesivo compulsivos, esquizofrénicos y paranoides.
Aunque existe desacuerdo entre especialistas en conducta humana respecto a si se trata de una enfermedad autónoma o un síntoma de un padecimiento, entre las características de un acumulador se encuentran la adquisición o imposibilidad de desechar objetos inútiles o de escaso valor; viviendas en desorden y ocupadas por objetos al grado de que no es posible desempeñar las actividades cotidianas en ellas; deterioro emocional por el acaparamiento, afectación de las relaciones sociales por la negativa a desechar, prestar o devolver, además de robarlos.
En sus peores manifestaciones, los pacientes viven en condiciones insalubres, riesgosas e inseguras, debido a la compulsión por acumular bienes. El acaparador puede creer que los objetos que guarda son valiosos, aunque esto no sea así; puede estar consciente del riesgo y la inutilidad de su práctica, pero ser incapaz de desprenderse de sus objetos, o dedicarse a coleccionar desde objetos realmente valiosos hasta residuos.