Sin número ni sección, pero ¡ya llegó Jesús..!
MORELIA, Mich., 12 de mayo de 2016.-Jesús Reyna cruzó la pluma de acceso y el enorme portón en punto de las 12:07 horas.
Iba a bordo del Rinoceronte de la Secretaria de Seguridad Pública, bajo un fuerte reguardo policial, conformado por cinco patrullas con personal de custodia de la Subsecretaría de Prevención y Reinserción Social.
Adentro, con él, el subsecretario de la SSP, Alejandro Montiel Villaseñor, cumpliendo los protocolos de seguridad penitenciaria. Iba sentado en el asiento trasero derecho del vehículo blindado. Frente a él, el funcionario penitenciario.
Ya había ganado la primera batalla: su traslado a esta capital, desde donde se aferrará a su defensa para demostrar su presunta inocencia sobre las imputación del gobierno federal por delincuencia organizada.
El efímero mandatario priísta descendió de una aeronave color blanco de la Policía Federal, con matrícula XA-LAU, una de seis plazas, citan algunas fuentes.
Fue entregado por un comandante de la PF, encargado de traslados de reos federales.
Se le vio con el pelo corto, principalmente de las sienes. No se apreciaba tan delgado. Su peso fácilmente se podía ubicar sobre los 95 kilogramos.
Vestía un traje color kaki, el color de la penitenciaria del Altiplano mexiquense.
También portaba zapatos choclo, café oscuros, con suela de uso rudo.
En el penal de Mil Cumbres aún no se le asigna número de interno. Tampoco sección.
Quedó en el módulo de observación y calificación del penal, David Franco Rodríguez.
Reyna García volvió a ser la nota de este día. Desde temprana hora se dio a conocer el anhelado y acariciado traslado.
Fuentes del gobierno indicaban un arribo previsto a las 10 horas, pero sufrió algunos contratiempos.
Su traslado causó reacciones.
"La justicia federal es inequitativa. ¿Porqué Reyna sí y Mireles no?, criticó la senadora panista, Luisa María Calderón.
Ese será el tema que ahora ocupará al gobierno federal, luego de calificar a Mireles Valverde como un "criminal de alta peligrosidad".
"No habrá privilegios para nadie en este centro penitenciario", declaró Montiel Villaseñor.
"Será un interno más, con los derechos y responsabilidades que establece el reglamento", añadió.
Reyna García arribó al Mil Cumbres para una inmediata revisión médica. Su estado de salud fue reportado como estable.
"Habrá las garantías de seguridad necesarias y suficientes", insistió el funcionario de la SSP.
Simultáneamente, el gobernador, Silvano Aureoles Conejo aseguraba que al traslado del también exlider priísta y exdiputado local y federal, obedecía a una determinación judicial de un juez federal.
Allegados el otrora poderoso político huetamense confesaron que a Reyna García se le quebró la voz, sinónimo de pisar, nuevamente, tierra michoacana, no importa que sea dentro de una prisión.
Su defensa arguyó que el traslado es la antesala a su libertad, al igual que ocurrió con Trino Pasalagua, el líder transportista.
Reyna García fue detenido el 4 de abril del 2014, cuando Alfredo Castillo Cervantes era el Comisionado para la Seguridad y Desarrollo Integral de Michoacán, y luego de asistir a casa de gobierno, donde su jefe y gobernador de ese tiempo, Fausto Vallejo Figueroa le emplazará a encarar las acusaciones lanzadas por la Procuraduría General de la República.
Así lo hizo, pero ya no salió. Se fue sin escalas al penal del Altiplano mexiquense.
La PGR le acreditó presuntos vínculos con Servando Gómez, La Tuta, con quien supuestamente se reunió en julio y octubre del 2011 en la Sierra de Tumbiscatio, justo cuando se llevaba a cabo el proceso electoral de ese año que culminó con el triunfo de Vallejo Figueroa.
Aún así, Reyna está de regreso.
Les guste a unos o les desagrade a otros.
¡Ya llegó Jesús!, parecía que retumba su grito de guerra.
Aquél que fue usado durante su fallida elección y aspiración al Solio de Ocanpo en 2011.
¡Ya llegó Jesús!