La impresionante matraca de la Catedral de Morelia
MORELIA, Mich., 3 de abril de 2015.- Es un instrumento suigeneris. La mayor de América Latina. Sólo hay tres en México.
Es la matraca de la Catedral de Morelia.
Es impresionante: 2 x 2 metros. Su base es de madera.
Carlos Palma, encargado de la reliquia señala que sólo las catedrales de México y Mérida cuentan con una similar.
Pero, la de aquí es mayor, monumental.
El mecanismo, rústico, casi, casi, medieval, requiere de la fuerza de dos hombres.
Según Carlos Palma, la matraca sólo se usa el día de hoy, justo en el momento de la Asunción de Cristo, luego de su crucifixión, allá, en el Monte Calvario, según las crónicas apostólicas.
El ruido es en reverencia a la tragedia del cristianismo, sucedida hace más de dos mil años.
El cilindraje es pesado. Lleva dos manivelas que son movidas por los dos hombres.
Al momento del cansancio, ya están en el relevo una fila de 20 hombres más.
Se toca por tres minutos. Un sonido nada comparado con el de la campana.
Es un acto ceremonioso, casi místico.
Lo llevan a cabo cofradías, herencia y legado de abuelos a hijos, a nietos.
Es sorprendente. Se encuentra a más de 50 metros del piso, en la torre poniente del vestusto edificio.
Una escalinata en caracol, sofocante, de escasos 80 centímetros de ancho, permite llegar hasta el primero campanario de La Catedral.
No hay protecciones. Hacia abajo, el vacío impresionante, sólo para audaces.
Una familia arriba. La señora, María Auxilió Cárdenas, su esposo e hijo, observan el proceso.
Dice que el tesoro debe ser abierto a los visitantes. Pero impone la condición: "es una obra magnífica y creo que debe ser abierta al público, pero con el respeto que ello implica".
Este Viernes Santo, la matraca acudió a su cita puntual. Desde las 16 horas empezó a trabajar, por periodos de tres minutos.
Afuera y abajo, medio mundo eleva la mirada. El ruido que emite la torre poniente es poco familiar.
En la encuesta, resulta que son pocos los morelianos que saben de su existencia.
Dice Carlos Palma que no hay un antecedente histórico concreto o preciso que ubique el tiempo en el que fue instalada.
La matraca entra en su última face. Ha concluido el lamento por la muerte de Jesucristo.
Ahora viene el silencio.
Y su procesión.