Inicia la capital michoacana en calma el 2016
MORELIA, Mich., 1 de enero de 2016.- Apacible, con sus principales calles despejadas, en calma, sin el bullicio citadino habitual, con un silencio inusual, así es como Morelia recibió los primeros minutos el nuevo año.
La avenida Madero, con sus imponentes monumentos históricos, se muestra en paz; a primera hora los rayos del sol eran los únicos que invadían los espacios interiores de edificios como la Catedral moreliana, el edificio de Correos, Palacio de Gobierno y construcciones emblemáticas como el Acueducto.
De igual manera, los Portales en el primer cuadro de la capital michoacana que habitualmente albergan a quienes desde temprana hora acuden a degustar un café o alguna bebida caliente, permanecen quietos; apenas unos cuantos comienzan a instalar las mesas y sillas para recibir a los primeros comensales de 2016.
Y qué decir de las plazas públicas como Morelos, la de Armas, Valladolid, que muestran en su esplendor sus explanadas, con uno que otro peatón transitando por ellas.
En contraste, la plaza Melchor Ocampo, aunque no se encuentra vacía, sí se percibe en calma, únicamente con los grupos que se mantienen instalados desde hace semanas, e incluso meses, para exigir atención a diferentes demandas y que indicaron que no se retirarán hasta ver soluciones.
De igual forma, miles de personas en sus respectivas colonias dieron la bienvenida al nuevo año entre música estridente que recorrió desde el género de banda, hasta la ranchera, electrónica e incluso, reggaeton, todo para ambientar los últimos minutos de 2015 y recibir los primeros de 2016.
Para mermar los efectos de las bajas temperaturas, no podían faltar las tradicionales fogatas, que pese al exhorto de las autoridades municipales para evitarlas, predominaron en las calles desde la noche y aún hasta la mañana de este viernes, donde todavía algunas personas mantenían el festejo entre las cenizas ardientes.
Este día, 1 de enero de 2016, la tranquilidad impera ante el asueto que representa para la mayoría de los habitantes, y la Ciudad de la Cantera Rosa, como en gran parte del territorio michoacano, se encuentra como pocas veces, libre de los escandalosos sonidos de los vehículos, el ajetreo peatonal, el ruido del transporte público y demás aspectos que a diario crean una atmósfera caótica.
Pero este día, como en Navidad, el escenario cambió, pues los morelianos pueden disfrutar de la majestuosidad de la Ciudad de la Cantera Rosa que hoy muestra su lado sereno, relajado y apacible, con la esperanza de sus habitantes de que, pese a los pronósticos, en 2016 se multipliquen los logros de 2015 y sea fructífero para todos.