Es pues, la fe
MORELIA, Mich., 12 de diciembre de 2014.- "Es pues, la fe, la sustancia de las cosas que se esperan; la demostración de lo que no se ve"
Hebreros, 11-1, según la edición de Valera.
Y en efecto, hoy miles, millones, volcaron la fe, su fe, en la guadalupana.
Aquí todos caen: el rico, el pobre; el flaco, la gorda; el naco, "el nice"; el niño, el viejo, la piruja, la decente.
Adentro la homilía, el rosario. Las lágrimas derramadas, la veladoras, cientos de ramos de flores.
La plebe entra a raudales. El pequeño espacio del templo de San Diego, no da abasto.
A la de Fox: llegas y te vas.
Allá la "India", acá el "Juan Diego". De todas las edades. Los más "morritos", los de brazos, también. Manta, huarache y bigote, al masculino. A la dama también.
Lo portan con orgullo. Con caña y cacahuate en mano.
El peregrinar, la fe. El viaje se ve pesado.
Inicia en las tarascas. Es la "milla del milagro".
Paradójicamente, construida en base a cantera. La Calzada San Diego. Muchos pedazos escalpados.
Cobijas, cartones, colchad toallas, se entretejen para aliviar el peso de la manda.
Es a rodilla limpia. Depende que le pediste a "Lupita".
Es cada año, pero nada varía. La virgen es el eje rector, el motor de todo el país. Todos se involucran.
Parece que es una cuestión de Estado. O mayor, por la capacidad de movilización. En todos lados los altares, los rosarios. En ningún hogar pasa desapercibido.
Pasa de las 13. Dos ambulancias, cuatro patrullas y dos motos, de "tiras", reguardan los accesos por Acueducto.
Cámara en mano, Polo, el experimentado camarógrafo de este medio, capta un momento emblemático: Lupe, curiosamente, joven de unos 22 años lleva a cuestas a su bebé, de menos de un año.
La ley física de Newton llega. El pequeño cuelga la cabeza, como muerto, el cansancio le llego. A cada rodillazo, su pequeña cabeza se balancea sin control propio.
En manos otra niña. Apenas puede caminar. La manda fue dura. La vida de ambas pendía de un hilo, según manifiesta la creyente.
Va "raíz", sin cobijas, "rodilla limpia". Le faltan unos 29 metros para llegar al templo. Dos lágrimas salen de sus ojos, mientras me afirma que la virgen sí cumple.
Es la fe ciega. La que mantiene firmes a los mexicanos.
Hoy no fue Ayotzonapa. Tampoco Kasandra. Fue Guadalupe.
Atrás, otro más. Lleva una máscara. Dice que se llama Darek, es su firma como luchador.
El gladiador se lastimó una rodilla que lo dejo fuera del cuadrilátero. Requería operación y la posibilidad de no luchar más.
¿Y cómo te fue en la cirugía?, la lanzo.
"Ese es el milagro: no necesité de operación. Hoy estoy bien, como sí nada".
Tras y recontra-tras.
"La fe mueve montañas",citarían los cuatros cronista de Jesús en el nuevo testamento. Aquí se constata. Es patente.
El fervor está al máximo. Los testimonios de milagros, se dan como el trigal.
Yo, hombre duro y de convicciones distintas, me someto. La mayoría se impone. Las lágrimas, las versiones, la firme convicción, me atropellan.
Me sumo a la fe, al torbellino del "guadalupismo".
De hecho, eso se "mama". Quien, en su aposento, rico o pobre, modesto o de lujo, no tiene una imagen de la guadalupana, la que se le apareció al indio, Juan Diego.
También es parte del civismo. De la vida nacional.
"Queda estrictamente prohibido atentar contra la figura del Ejército u de la Viirgen de Guadalupe", nos advertía el decálogo de la emblemática "La Prensa", el de medio de mayor circulación en décadas pasadas.
Es de todo. Las mandas son por todo. Por salud, por la cura, por la crisis. Por el hijo desaparecido, por la operación, por el retorno de un amor.
La virgen escucha todo.
De hecho, su presencia, su espacio, la veneración, "sus milagros", podio bacán el país como la punta de lanza del catolicismo.
México es punto estratégico para El Vaticano. Es su plataforma para mantener el clientelismo religioso para el hemisferio sur.
Y su estandarte es la Virgen de Guadalupe, la encarnación de la Virgen María, la madre de Jesús.
Es patente de corzo. Muy por encima de la Virgen de Fátima, la de las cabalísticas predicciones que se reveló en España a principios del 1900.
Así, la figura de la morena del Tepeyac, permite un mercado de caso 100 millones de fervientes y apasionados seguidores. 90 por ciento de los mexicanos rinden culto al catolicismo.
Un mercado muy lucrativo, pues.
Aquí no hay más. Basta revisar los censos para ver los millones de nombres de "las Lupes" y "Los Lupes".
Es emblema, identidad, pasión.
Va ligada a la historia, a lo más profundo de la raíz.
También fue figura de Estado. Ahí esta Miguel Hidalgo.
Estandarte en mano, abrió abrió el primer proceso de liberación de la América independiente.
Hoy, para ve que la virgen no olvida a su pueblo.
Hoy nos dio un respiro para mitigar las crisis, los excesos, Guerrero, el dólar, la Casablanca, Castillo, la Tuta, los candidatos...
Pero, dijeran millones de compatriotas, también otras gracias: inicia el Guadalupe-Reyes.