Ejército Mexicano: lealtad y confianza a los mexicanos
MORELIA, Mich., 11 de septiembre de 2015.- La columna humana se ve ordenada, disciplinada, a veces rígida.
Así avanza. Siguen el tamboreo y la orden de la corneta.
Los rostros adustos, que sólo te miran de reojo. A simple vista se ve el mestizaje, el pueblo, el valor hecho milicia.
De hecho, es una institución democrática, abierta a toda la concurrencia de la sociedad mexicana, sin distingos a aquellos que aspirar a la carrera de las armas.
Al brazo, el rifle reglamentario. Otros más con mochila, la que hace a veces la función del saco de ración.
Están en pleno ensayo para agasajar a los compatriotas para el acto cívico-militar del 205 Aniversario de la Independencia de México.
Marcharán 687 efectivos.
Al frente de la organización, el Teniente Coronel de Infantería, Diplomado de Estado Mayor Presidencial, Paulo Francisco Benítez Gómez.
Son los patios de la 21 Zona Militar, allá por Acueducto.
Tanquetas, vehículos blindados, perros adiestrados, también serán el parte de la exhibición militar.
A ello hay que añadir el armamento ligero que usan las Fuerzas Armadas. De ellos llama la atención el Barret, también conocida como "tumba aviones", capaz de al acabar a objetivos a 1800 metros de distancia con una ojiva calibre 50.
Con ellos, paradójicamente, fueron atacadas las aeronaves en Guadalajara por grupos criminales en los que perecieron tres militares, según los datos de la SEDENA.
Hoy la figura de la noble institución intenta ser manchada por la sangre de Tlatlaya, de Iguala, cuando aún no puede desaparecer los fantasmas del trágico 68.
Pese a ello, la figura del Ejército Mexicano se encuentra, y por mucho, en el ánimo y corazón de los mexicanos.
Son las instituciones más sólidas junto con la Iglesia, no obstante las vicisitudes de los tiempos actuales.
Y si no, ahí están las cifras: 8 de cada 10 mexicanos depositan de y confianza en las fuerzas armadas.
Nadie, a ciencia cierta, sabe con exactitud el número de bajas del ejército. La secrecía es celosa.
Acciones como el Plan DN-111, que ayuda a connacionales en tiempos de desgracia, la permanente lucha contra el narcotráfico, la participación en ese tema de seguridad en zonas de alta presencia de crimen organizado, el resguardo de la seguridad nacional y más, hacen del Ejército Mexicano una institución noble, con credibilidad, no importa que viva en un Estado de Excepción que tiene vida interna propia, con leyes y reglamentos sólo para él y sus integrantes.
El camuflaje del verde olivo, las botas, se ven paralelas en cada línea de formación. El pasó marcial es impecable.
El tamboreo y el sonido de la corneta aún enchinan la piel, más aún que un himno nacional en un juego de la Selección Mexicana.
Es la parte más esperada en cada desfile. Es lo que más anima a los infantes.
Y ya están listos para una nueva parada militar. Están listos para el día más emblemático para los mexicanos: La Independencia Nacional.