Advierte CEDH conflictos en Cuenca del Balsas y Meseta
MORELIA, Mich., 26 de diciembre de 2014.- En la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) hemos recibido reportes de otras zonas de conflicto en la entidad, como son la región costera de Lázaro Cárdenas y la zona periférica de Uruapan, que parecen también a punto de estallar, advierte el doctor José María Cázares Solórzano, presidente de ese organismo.
“Lo estamos diciendo a tiempo, esos son los informes que tenemos y lo externamos para que se tomen providencias, porque nosotros deseamos que no suceda nada, pero no se nos puede decir que no advertimos con tiempo a alguna situación que pudiera darse”, advierte el ombudsman michoacano que define el 2014 como una época muy convulsionada, un estado en efervescencia.
“Nosotros advertimos en febrero, en septiembre, y dijimos en aquellas ocasiones y lo volvimos a decir antier que el Estado mexicano no puede permitir que gente de civil ande armada, eso es contra la ley, contra las instituciones y eso genera violencia. Por esa razón insistimos en que el estado debe de desarmar a todos los grupos civiles, independientemente de quienes se trate”.
Lejos de las voces que señalan que el caso de La Ruana, en Michoacán, es un hecho aislado, Cázares Solórzano refiere que la crisis en la entidad abarca una zona mucho más amplia, se trata de “gran parte del Balsas, desde lo que es Huetamo, Apatzingán, Buenavista Tomatlán, también Nueva Italia, y también la zona costera de Lázaro Cárdenas, Ostula, en Aquila, donde también hubo desplazados”, precisa.
“Entonces, nosotros creemos que el Estado mexicano -entendido éste como el municipio, la autoridad estatal y la autoridad federal- debe tomar cartas en el asunto”, señala el presidente de la CEDH.
De visita en las oficinas de Quadratín, el ombudsman hace un llamado a los tres niveles de gobierno para redoblar esfuerzos en materia de atención a los derechos fundamentales de las personas y sentar las bases para que ciudadanos y autoridades sean respetuosos de la ley, pues “sólo entonces podremos pensar en un futuro mejor para nuestros hijos y nuestras futuras generaciones”, dice Cázares Solórzano.
Si la autoridad toma conciencia de lo que se está haciendo mal y busca responder verdaderamente a los ciudadanos, “Michoacán podrá transformarse porque solamente con acciones y con trabajo, el estado de Michoacán puede salir adelante. Creo que es tiempo de reflexión, tiempo de trabajo, es tiempo de ser escuchados”, señala el entrevistado
José María Cázares Solórzano es consciente de que el papel de al CEDH se desarrolla en una línea muy delgada que separa su competencia de la de otras instancias y organismos.
“En ese sentido nosotros somos muy claros de que nuestro papel es hacer que la autoridad sea respetuosa de los derechos humanos, sea respetuosa de la ley, esa es nuestra función y más allá no podemos ir”, subraya el ombudsman, “porque hemos tenido casos en los que la gente nos pide que vayamos más allá”.
En esos, casos, la CEDH canaliza, apoya y gestiona asesoría jurídica, pero lo que sí podemos hacer es vigilar el actuar de la autoridad, sobre todo de la autoridad administrativa, ya sea del Ejecutivo estatal y de todas sus dependencias o de los municipios. En ese sentido nosotros somos muy claros de que nuestro papel es hacer que la autoridad sea respetuosa de los derechos humanos, sea respetuosa de la ley, esa es nuestra función y más allá no podemos ir.
Por otra parte, destaca el titular de la CEDH “hemos hecho un llamado al Estado mexicano para que no solamente tenga políticas de seguridad, sino también tenga políticas de beneficio social, pero no asistencialistas, sino de producción continua y constante con las personas de esa región.
Para el ombudsman, en la zona de conflicto existen diversos derechos humanos que no están al alcance de la mayor parte de la población como el derecho a la salud, a la educación, al trabajo, y “creo yo que el estado tiene la responsabilidad legal y humana de darles protección”, destaca Cázares Solórzano.
“Ahí hay problemas endémicos de alimentación, de salud, de educación, de una cultura de respeto que por desgracia se ha olvidado, y en ese sentido nosotros hicimos un llamado muy a tiempo y seguimos diciendo que no es un problema reciente que tiene más de dos décadas”, concluye el ombudsman su reflexión de fin de año.