Urge Martín García a tomar medidas legales contra oleada racial en EU
MORELIA, Mich., 24 de junio del 2011.- Como Vicepresidente de la Comisión de Derechos Humanos, Migración y Asuntos Indígenas de la Confederación Parlamentaria de las Américas (COPA), el diputado federal del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Martín García Avilés, urgió a tomar medidas legales ante diversos organismos internacionales contra la oleada racial en Estados Unidos. El legislador michoacano, que es además integrante de la Comisión Especial sobre Migración en la Cámara de Diputados calificó como “lamentable, descalificable y condenable” la reciente aprobación de nuevas leyes anti-inmigrantes y claramente raciales en diferentes estados de la Unión Americana, entre ellos Georgia y Texas. De acuerdo con Martín García Avilés, todo indica que los legisladores de algunos puntos de Estados Unidos no han aprendido aún la lección que les dejó la anulación por parte de un juzgado federal de varios de los más absurdos y racistas planteamientos que contenía la Ley SB-1070 en el estado de Arizona. En su calidad de integrante de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados y como uno de los diputados federales más involucrados en los temas migratorios, el diputado federal del PRD advirtió que con leyes que criminalicen la migración y con muros no se va a detener el flujo de personas, y por el contrario el fenómeno se va a convertir en un problema interregional cada vez más grave entre México y Estados Unidos. García Avilés explicó que la migración es un fenómeno natural que no es reciente, sino que se tienen registros del mismo desde hace milenios, por lo cual los gobiernos de Estados Unidos deberían reconocer, como ya lo hizo el gobierno mexicano, que sus condiciones geográficas y económicas son atractivas para los migrantes, no sólo de México, sino de varios países del mundo. “Es necesario que Estados Unidos otorgue ciertas garantías a la comunidad migrante en ese país, porque no hay modo de negar que su economía ha florecido gracias a la explotación de los migrantes, a los que no se les pagan sus jornales completos, de lo que muchos empleadores estadounidenses sacan ventaja”.