“Va mi resto”: Peña Nieto/Arturo Alejandro Bribiesca Gil
Enrique Peña Nieto es el presidente con peor evaluación ciudadana en la historia de este tipo de mediciones (poco más de 2 décadas), solo el 29% de los mexicanos aprueba su desempeño, sin duda priistas en su mayoría.
La percepción no es por fuerza reflejo de la realidad, inclusive me atrevería a decir que la percepción en política y gobierno es las más de las veces contraria a la realidad; por ende, la baja aceptación social del Presidente Peña no significa que se esté haciendo un mal ejercicio de gobierno. Lo que si significa es que se ha hecho un pésimo manejo de crisis (Ayotzinapa), que se ha actuado con indolencia en muchos casos (Casa blanca) y que se han combatido fuertes resistencias que impedían el crecimiento del país, pero que son defendidas por sectores beneficiados con el atraso (Reformas: energética, educativa, de telecomunicaciones, etc.).
No se debe gobernar para el graderío, para el aplauso, para ganar popularidad; se debe gobernar haciendo lo correcto, lo necesario y punto. Esto lo sabe y lo dice el Presidente Peña, sin embargo, el justo mal “humor social” hoy imperante, no permite entenderle ni creerle nada. Soló el paso de los años permitirá, con mayor veracidad, poner en su justa dimensión los hechos de este sexenio.
Es sabido que las políticas públicas más populares suelen ser las más dañinas para el buen gobierno y viceversa, caer en ellas es tentador, por años vi al PAN criticar políticas de corte social que ellos calificaban, con cierta razón, de populistas y clientelares, sin embargo, en cuanto estuvieron en el poder las continuaron y hasta las acrecentaron.Digo lo anterior para ejemplificar lo difícil que es para un gobernante escoger entre lo que se debe hacer y lo que le va a redituar política y electoralmente.
Para efectos de popularidad y rentabilidad electoral,tanto para su partido como para él mismo, el Presidente Peña tiene un presente y futuro poco halagador, sin embargo, para un servidor,el Presidente está frente a la más grande oportunidad, después del Pacto por México, de lograr los cambios más profundos que requiere nuestro país para dejar la mediocridad del tercer mundo.
¿Por qué veo una ventana de oportunidad donde la amplia mayoría ve oscuridad? Porque veo un presidente con más de dos años por delante de gobierno, con todo el poder legal del cargo intacto, con una mayoría simple en el Congreso de la Unión dispuesta hacia él, y con nada que perder.
Es impopular, lo sabe él y el 100% de los mexicanos, aunque 29% crean que es incorrecta la percepción. Es el momento preciso pararealizar acciones necesarias pero dolorosas, que nadie se atreve por impopulares.
Ejemplos:
- Acabar con la impunidad de la CNTE y aplicación de la reforma educativa.
- Sanción de gobernantes corruptos, sin importar el partido político.
- Transparencia de sindicatos.
- Acabar con programas populistas y paternalistas.
- Ampliación de base tributaria.
- Impuestos a alimentos suntuosos.
- Y un largo etc.
En otras palabras, es el momento para que Peña Nieto arriesgue y diga: Va mi resto.
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