El Observatorio Político/Leovigildo González
El 2018 parece acercarse de manera muy rápida, y tiene a varios actores políticos michoacanos muy inquietos, algunos incluso golpeteando al interior de sus partidos políticos y otros haciendo estructura territorial, todo con la finalidad de llegar fuertes a la siguiente elección.
En el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y específicamente en el grupo del gobernador Silvano Aureoles, hay al menos tres personas cercanas que ya mueven sus piezas al interior para estar al frente de alguna fórmula para contender por la senaduría.
Por un lado, Pascual Sigala actual coordinador de diputados perredistas, operador predilecto de Aureoles desde hace varios años, y que incluso hace unos días mandó un mensaje muy directo a Adrián López, actual secretario de Gobierno, de que no anduviera de apuntado en caso de que el gobernador intente ser candidato presidencial, para quedarse al frente de la administración estatal, o al menos así se leyó en varios medios.
La pugna entre el diputado local y uno de los principales funcionarios perredistas es sumamente evidente, los equipos que ambos tienen también lo saben, ya que muchos ocupan puestos importantes en el Gobierno, aunque el 2018 parece lejano en tiempo en la práctica está muy cerca.
Ambos políticos que estarían apuntándose para el senado se olvidan de alguien incluso más cercano al gobernador que ellos, Antonio García Conejo, actual secretario General del PRD en Michoacán, ex diputado federal, ya fue presidente de la Mesa Directiva del Congreso del Estado, así como presidente municipal.
Sin entrar en conflicto, diariamente realiza trabajo partidista al interior de su expresión política con la finalidad de construir estructura territorial, y también es una carta al senado, por que justamente ha pasado por todos los puestos de elección, sólo le falta la Cámara Alta del Legislativo Federal, por lo que podría ser una carta fuerte para Nuevo Foro Sol, expresión que lidera.
Peña pide perdón
En un hecho inédito en la política del país, Peña Nieto pidió perdón por el tema de la Casa Blanca, propiedad de su esposa y ex actriz de la empresa Televisa, Angélica Rivera.
Lo cierto es que parece insuficiente, la sociedad ha marcado a la administración peñista como corrupta, lejana a la ciudadanía y sobre todo ajena a los problemas que aquejan al país.
La poca popularidad que tiene el titular del Ejecutivo Federal es tan clara que pide a gritos y sombrerazos levantar, sin embargo un perdón parece alejarlo más al dar como un hecho el acto de corrupción más grande que se haya conocido en la historia de la nación, lo cierto es que no basta con la renuncia de un secretario, sino que caigan culpables por el desvío de recursos, tráfico de influencias, corrupción a los niveles más altos de la política en el país, que finalmente son el lastre que tiene sumamente empobrecidos a los mexicanos en una desigualdad evidente.