Itinerario político/Ricardo Alemán
¿Por qué razón se dieron a la fuga?
¿Por qué los señores Guillermo Padrés y Javier Duarte –en su momento gobernadores de Sonora y Veracruz--, dieron la espalda a la justicia federal?
¿Por qué llegar al extremo de exhibir y exponer a sus familias –esposas, hijos y padres--, al escarnio público, al ridículo y la burla generalizada?
Algunos dirán que huyen por ladrones, otros opinarán que Padrés y Duarte no creen en la justicia y que son inocentes. Y no faltarán aquellos que imaginen que prefirieron el ocultismo porque, en el fondo, son víctimas de una persecución política.
Lo cierto es que los señores Duarte y Padrés no tienen madre. ¿Por qué?
Porque confirman lo que todos los ciudadanos saben; que el derecho y la justicia tienen precio, se compran y se venden y que para los hombres del poder la mejor salida es la simulación.
Duarte y Padrés simularon que enfrentarían la justicia, simularon que sus partidos hacían el trabajo necesario contra la corrupción y la impunidad y siguen simulando desde algún lugar oculto, porque creen que llegará un arreglo político, una negociación y el perdón.
En el fondo, sin embargo, el mensaje que mandan Duarte y Padrés es que no creen en la justicia y que no les importa el respeto a las instituciones. Y si dos ex gobernadores no creen en la justicia y no respetan la ley, qué esperan los ciudadanos de a pié.
Demoledor, el mensaje es que en México es más rentable escapar de la ley y apostar por la impunidad, el “cochupo” y la negociación de la ley, siempre por debajo de la mesa.
Lo cierto es que el priísta Duarte y el panista Padrés no sólo ofenden a los ciudadanos, a las instituciones y a la democracia en general, sino que confirman que ante la transa y la corruptela, no hay nada y nadie en qué creer. ¿Por qué?
Porque si los servidores públicos del más alto nivel no creen en la justicia –justicia que impartieron en sus estados cuando eran gobernadores--, y si esos servidores públicos dan lecciones de escapismo, impunidad y burla de la ley, entonces todo está perdido.
Y entonces tiene sentido la voz popular que grita enojada “¡No tienen madre!”, cuando se refieren a Duarte y Padrés.
Pero que nadie se equivoque. La lección de que es más rentable escapar y negociar, que enfrentar la ley, no es exclusiva del priísta Duarte y del panista Padrés.
No, según distintos audios revelados por El Universal, el vocero de AMLO, el señor César Yáñez, intentó –sin suerte--, exactamente lo mismo que Duarte y Padrés. Como saben, la pareja del hombre más cercano a AMLO cometió un escandaloso fraude. Y con todo el apoyo de su jefe –de AMLO--, César Yáñez trató de negociar la libertad de su novia, mediante el arreglo político en el que intervinieron santones del poder priísta –hoy con el rostro pintado de morenos--, como Manuel Bartlett. Y ahí están los audios, para quien lo dude.
Es decir, la impudicia, la ofensa a la ley, a la justicia, a las instituciones y a los ciudadanos no son propiedad de Javier Duarte y de Guillermo Padrés, sino también son moneda de curso corriente en la Morena de AMLO y de los prohombres de la dizque “honestidad valiente”.
Pero el “¡No tienen madre!” también se extiende al PRI, al PAN y a Morena. En el PRI llevaron al extremo de la risa loca la simulación del juicio contra Javier Duarte. Como era natural, Duarte no llegó a la Comisión de Justicia Partidaria. Y, con ello, avaló su expulsión. ¿Algún ingenuo pensaba que se presentaría?
La simulación fue idéntica en el caso del PAN. Y es que 24 horas antes, la Comisión Anticorrupción de los azules montó la misma farsa. ¿Y qué pasó? Que Padrés no llegó. Y de Morena, ya ni hablar, las raterías que pretendió ocultar César Yáñez fueron calificadas como “un asunto privado”. Linda manera de engañar “al respetable”
Es decir, primero les dan todas las facilidades para la transa y el escape y luego montan el circo de la justicia partidista.
En efecto. ¡No tienen madre!
Al tiempo.