Itinerario Político/ Ricardo Alemán
Tienen razón quienes, desde el gobierno federal, defienden que no existen evidencias de que el Poder Ejecutivo haya negociado –mediante presión al Poder Judicial--, la liberación de los líderes de la mafiosa CNTE.
Sin embargo, también es cierto que nadie –del Ejecutivo o Judicial--, ha tenido el cuidado de explicar a los ciudadanos las razones por las que Rubén Núñez y Francisco Villalobos salieron de presión luego del pago de fianzas ridículas, a pesar de que se les había acusado por delitos graves.
Y es que los ciudadanos de a pie –más del 99.9 % de los mexicanos--, ignoran los básicos del derecho y --frente a un juicio como el de los mafiosos líderes de la CNTE--, no queda más recurso que la crítica severa ante la ausencia de información y explicaciones claras, sobre una presunta burla al ciudadano y la compra de la ley.
Pero, además, está claro que en política “lo que parece, es”. Y en el caso de la liberación de Núñez y Villalobos –entre muchos otros jefes de la mafiosa CNTE que han salido de prisión--, la percepción general es que la liberación fue producto de un acuerdo o negociación entre el gobierno federal y la CNTE.
Y frente a la terca realidad de que por décadas la CNTE negoció y dobló a los gobiernos municipales, estatales y al federal --en el terreno del chantaje y la negociación--, los ciudadanos no tienen –no tenemos--, más elementos de juicio que los del reiterado costumbrismo.
¿Por qué habría de ser diferente la negociación de hoy entre la CNTE y Gobernación, si por décadas fue una claudicación del Estado frente a un poder fáctico y mafioso como la CNTE? ¿Será diferente sólo porque lo dicen las partes?
Además, en el caso de la liberación de los líderes de la CNTE, a partir de una supuesta negociación, hasta el refranero popular se coloca del lado de la duda. Dice la sabiduría popular: “si tiene cola de pato, patas de pato y grazna como pato… tenemos derecho a suponer que se trata de un pato”.
Y, en efecto, si por décadas se negoció a espaldas de los ciudadanos, si por décadas se engordó los bolsillos de la mafiosa CNTE, si por décadas se solapó la relación CNTE-Guerrilla y si hoy las negociaciones en torno a la reforma educativa son en secreto, a espaldas de los ciudadanos, ¿qué quiere la autoridad que piensen los ciudadanos?
Y es que --en la inmadura democracia mexicana--, parece que tanto los servidores públicos y los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, olvidan que en una democracia representativa los ciudadanos son –somos--, “los mandantes”, en tanto que los servidores públicos y representantes
populares son “los mandatarios”; aquellos en quienes los ciudadanos depositan el mandato. Nada debe y nada puede hacerse a espaldas de los “mandantes”; de los ciudadanos.
Y por eso merece un aplauso la promesa de Miguel Osorio, de transparentar las negociaciones entre Gobernación y la CNTE.
Sólo así los ciudadanos tendrán certeza de que no se negocia la ley.
Al tiempo.