Educando a Maia/Santiago Heyser
Decía hace unas semanas que cada uno de mis hijos es excepcional y único, lo mismo sucede con mis nietos, hoy me referiré a Maia.
Maia es una pequeñuela de 7 años, hija única de mi hijo Santiago quién asumió la paternidad de una manera diferente, de manera que, como receta homeopática (poco a poquito cada día) en forma dedicada y amorosa modela, educa, enseña y forma a mi nietecita para que a través de su vida se prepare para el momento en que ella será la que tome sus decisiones y para que Maia, al tomar sus decisiones lo haga de forma exitosa y apropiada y así pueda tener una vida plena y feliz.
Sin duda los hijos nos llenan de preocupaciones y alegrías, preocupaciones por el nerviosismo que trae consigo el amor que les tenemos y el pendiente de que se equivoquen o se lastimen durante el proceso de vivir, y alegrías porque es la esencia de la relación padre (madre) hijo, alegrarnos por casi todo, desde el milagro de ver su crecimiento y maduración cada día, hasta detalles como verlos jugar con una pelota o andar en bicicleta por primera vez o su carita de sorpresa cuando por primera vez flotan en el agua y dan sus primeras brazadas; porque la vida de un hijo está llena de primeras veces; ahorita por ejemplo, recuerdo la primera vez que Soé, mi mayorcita, tuvo la oportunidad de conocer la lluvia; estaba yo llegando de trabajar cuando empezó a llover, corrí a la casa (sí, andaba a pie), tomé a mi bebé y la saqué a la lluvia sentándonos en el jardín de la entrada; la carita de la niña ante la sorpresa de la lluvia, sus ojitos cerrándose cuando se le ocurría voltear al cielo y la atención de sus ojitos fijos en sus manos abiertas donde recibía las gotas, es un recuerdo que lleva conmigo más de 45 años (lo sé, ya no me cuezo al primer hervor, diría mi abuela) y que todavía hoy, me llena de gusto. En ese sentido el Santiago lleva siete años compartiéndome su alegría y la emoción que le produce el proceso de ser padre por primera vez; de lo que una partecita hoy les comparto a Uds.:
-Papá: Creo que no te había compartido el tema de los agradecimientos con Maia. Desde que tenía un año, hasta la fecha, siempre que se arrulla o duerme conmigo expresamos este agradecimiento: (las intervenciones que notas de ella en el texto son a partir de que cumplió 3 o 4 años):
“Gracias, gracias a la vida y gracias al universo. Gracias al Sol y al fuego que nos dan calor. Gracias al agua que nos da la vida. Gracias a la Tierra que nos da alimento y gracias al aire que nos permite res… pirar (suspiro). Gracias a las plantas y a los animalitos que nos ayudan a mantener el equilibrio en nuestro planeta.
M– ¡Y gracias a los tiburones y a los cocodrilitos que muerden papá!–.
Gracias a los tiburones y a los cocodrilitos que muerden y que nos ayudan a mantener el equilibrio de nuestro planeta. Gracias a los arbolitos que nos comparten su tronco para hacer libros que cuidamos mucho. Gracias a mamá por su cariño, amor y su paciencia. Gracias a Amelie (nuestra perrita) porque nos recuerda que siempre hay que vivir en el presente y en el…
M– ¡Y en el ahora, papá!
Papá da las gracias a Maia porque le comparte su energía bonita y lo ayuda a mantenerme conectado con su consciencia.
Gracias porque siempre tengo todo lo que necesito y siempre tengo lo suficiente.
Respiramos por nuestra nariz profundo… uno… ¡mmmsss!... y sacamos el aire despacito por la boca ¡ffffuuu!… dos… ¡mmmsss!... ¡ffffuuu!…
– ¡Tres papá! – ¡mmmsss!... ¡ffffuuu!…
Ahora vamos a repetir “Soy consciente de mi misma tres veces”…
M– ¡Uno!: Soy consciente de mi misma.
M– ¡Dos!: Soy consciente de mi misma.
M– ¡Tres!: Soy consciente de mi misma.
- Papá: Hay ocasiones en que cambiamos este agradecimiento por 3 cosas por agradecer del día, lo que sea,… pero siempre agradecemos. Un abrazo.
Estimado lector, espero no haberte aburrido al compartir contigo un botón de las alegrías que me ha traído la paternidad (y el ser abuelo prematuro), como espero respetuosamente que lo compartido te sea útil al modelar, educar, enseñar y formar a tus hijos y nietos… ¡Así de sencillo!
Un saludo, una reflexión.