Diálogo/Mateo Calvillo Paz
La realidad es Dios, lo demás es fantasía
La realidad más firme que no muere ni engaña es Dios. Tienes que apoyarte en él para tener la vida, las riquezas, la gloria definitiva.
En tu vida.El hijo del mercader Pedro Bernardone deja un ejemplo sublime cuando renuncia a todos los bienes de su Padre y abraza la total pobreza. Es Francisco de Asís.
Teresa de Calcuta, premio nóbel de la paz era una mujer pobre. Cuando puso una casa en Chiapas sólo pidió algo donde dormir y una mesa para trabajar.
Dios habla. Todas las personas buscan ser grandes, importantes. Hablan con aires de grandeza, con pretensiones de sabiduría. Dios dio a los hombres ese deseo de ser sabios y personas que valen. En realidad, Dios los destina a ser grandes.
Pero son pocos los que alcanzan la sabiduría. El hombre sin Dios no alcanza la sabiduría, dice necedades, comete torpezas y actos vergonzosos. Cree hablar con gran autoridad y lucirse, pero más bien hace el ridículo.
El hombre puede tener mucho dinero, buena ropa y relojes rolex, puede ir a los antros y gastar mucho y ser importante en la sociedad pero es un necio y patán, no tiene sabiduría en su pensamiento y en sus relaciones personales.
Así son los hombres que viven sin Dios, se creen muy grandes para creer en él. Están inflados de vanidad y de ciencias humanas. No tienen valores, un código de ética ni escrúpulos y despojan, asesinan, se enriquecen, cometen todos los excesos. Pero ante la sociedad quieren pasar por buenos, son sepulcros blanqueados.
El mundo ha perdido mucha sabiduría, tiene más comodidad y bienes, más viajes y diversiones pero no vive con más dignidad una existencia plena y feliz.
Es el mensaje del libro de la sabiduría. “¿Quién es el hombre que puede conocer los designios de Dios?... saber lo que el Señor tiene dispuesto.
A lo largo de la historia, Dios se acerca al hombre para guiarlo. Quiere enseñarle su sabiduría infinita. El hombre aprende a descubrir a Dios y acercarse a él también a lo largo de las eras y los milenios.
Dios guía al hombre para que lo descubra como la única realidad, muy grande y segura.
Cuando esto sucede, Dios se convierte para él en una presencia enorme, segura a toda prueba, como nada en el mundo.
El hombre que descubre verdaderamente a Dios, lo escucha y sigue sus enseñanzas hasta las más duras, increíbles, inaceptables.
“Si alguno quiere seguirme y no me prefiere a su padre y a su madre, a su esposa y a sus hijos y a sus hermanos más aún a si mismo, no puede ser mi discípulo”.Eso es contrario a lo que enseñan muchos psicólogos mundanos.
En un mundo que rehúye del esfuerzo y sacrificio que quiere que todo sea goce, vida fácil, comodidad, la palabra de Jesús suena insoportable: “el que no carga su cruz y me sigue no puede ser mi discípulo”.El mundo no la entiende.
Hay que renunciar a las cosas que más te gustan, a tantos bienes del mundo, tener libertad ante las cosas, no atarse.
“Si alguno quiere seguirme y no renuncia a todos sus bienes, no puede ser mi discípulo”.
Hay que tener presente que este mundo es de paso, los bienes aquí son apariencias, engaños. Como escribía Platón, las realidades definitivas están en Dios.
Deja que Dios te alcance, déjate encontrar por él, fascinar, que él abra tus ojos y todo tu ser al encanto de Dios, a las riquezas y gozos de la gloria.
Vive plenamente.Lasabiduría la aprendes de Dios, date la oportunidad de vivir la experiencia de encontrarlo, de manera que te quedes fascinado, con ganas de seguirlo.
Cristo con nosotros. Cristo, sabiduría de Dios dispone su banquete, invita a los pobres que nada tienen. Es el banquete de su cuerpo y de su sangre.
Para reflexionar en familia. Finalmente, cuántos no quieres a su familia sino el placer egoísta y vano que se consigue con los bienes materiales.