Charla con el abuelo/Santiago Heyser
Charla con el abuelo
¿Porque si la mayoría de las Iglesias están vacías y hay tantas necesidades, gastamos dinero en una Catedral nueva cuando ya Celaya tiene una?
No era la primera vez que escuchaba el comentario, además aderezado con la cita de Jesús el Cristo que con claridad dijo: “Mi reino no es de este mundo”,… y resulta que las catedrales ¡Sí!, si son de este mundo; lo que me hizo recordar una charla que tuve con mi abuelo cuando yo era adolecente, que de alguna manera lo sigo siendo pues adolezco de muchas cosas, entre ellas el sentido común que me dicta que hablar del castillo que llamarán Catedral de Celaya no me va a hacer muy popular y de alguna manera me lo busco por ignorar los dichos de mi abuela, que se sabía todos los del Chapulín Colorado y más: “En boca (pluma) cerrada, no entran moscas” me estaría diciendo... Pero narraba la charla con el abuelo, al que acompañaba en vacaciones a caminar al campo para ver amaneceres, atardeceres y entrar en contacto con la naturaleza (recordemos que en esa época no había tele y obviamente no pasaban el Discovery Channel). En una de esas caminatas nos encontramos en un pequeño valle lleno de flores silvestres, blancas y amarillas ¡Un lugar maravilloso!... Nos sentamos en un peñasco y sin decir nada nos pusimos a contemplar lo que luego, en la caminata de regreso mi abuelo describió como la obra del Señor.
-¿Qué te pareció ese lugar, hijo? <preguntó> -Muy bonito <contesté>, y de alguna manera impactante, ya que con el contraste de las colinas verdes, el pequeño valle de las flores parecía un oasis, un lugar sacado de una fotografía o de un cuento; además, ¿no sé si te fijaste abuelo?, pero el lugar estaba lleno de vida, las abejas pululaban recogiendo néctar mientras las mariposas adornaban el entorno con sus colores y piruetas que contrastaban con el vuelo los pajaritos.
-Pues lo que acabas de ver, Santiago, es un templo construido por el Señor, quién no necesita de construcciones e iglesias (muchas de ellas construidas con visos de esclavitud abusando de la credibilidad de la gente) para ser adorado; de hecho, en lo personal no creo que quiera ser adorado, me suena más a costumbre pagana; yo creo que el Señor quiere ser amado y la forma que nos enseñó es: amando a nuestro prójimo; por eso la expresión de que es nuestro padre me gusta, porque genera un lazo de amor entre el Creador y sus creaturas y entre los mismos hombres y eso me hace sentir confortable, cómodo con Dios y tranquilo con la vida, con la certeza de que Él nos ve y nos ama a todos como sus hijos.
-¿No sientes desasosiego en ocasiones, abuelo?
-¡Sí!, si lo siento y es cuando me gusta venir a este valle que el Señor pinta de diferentes colores en cada estación del año, aquí encuentro paz, en el templo que el Señor construyó para encontrarse con sus hijos, para nuestro gozo y para estar en conexión con Él y con la vida.
-¿Y cuando no puedes venir al valle, como resuelves tu inquietudes y problemas?
-Primero razonando, el Señor nos dio esa capacidad ¡Usémosla! ¡Usemos el cerebro!, pero en adición el Señor nuestro Dios no tiene lugares especiales para estar en contacto con Él, una nube, un ave, un árbol que se mece, una flor, una mujer bonita, una melodía que te guste, todo, cada cosa que está a tu alrededor es su obra, unas directamente como el Universo y la naturaleza, otras a través de la obra de sus hijos, como la música o una pintura. El punto es que en cualquier lugar puedo encontrarme con Él y charlar como platica un hijo con su padre.
-¿No rezas, abuelo?
-¿Para qué?, las oraciones me parecen repetición de merolico, salvo el padre nuestro, en mi opinión las demás son frases, poemas o escritos de santurrones, fanáticos, autonombrados elegidos, curas y beatas, que en lo personal no son santos de mi devoción; antes que rezar prefiero actuar y vivir como cristiano, esa es la manera de honrar a Dios en la que creo; eso de ir a ritos instituidos por los hombres o a la iglesia cada domingo para luego estar jodiendo al prójimo toda la semana, mintiendo, abusando, pecando ¡Es un sinsentido!
-¿Entonces no vas a la iglesia, abuelo?
-A la iglesia ¡No!, al templo ¡Sí!, de hecho estamos regresando de él, ya te dije que ese valle es un templo construido por el Señor para disfrutarlo y honrarlo…
Hasta aquí la remembranza de mis charla con el abuelo, quién se encuentra en el Cielo platicando con su padre, quizás preguntándose: ¿Habiendo tantas carencias, para qué quiere el Obispo Benjamín otra casa si ya tiene una y grandota? Porque Catedral es la casa del Obispo, no la casa de Dios que es el Universo entero; cito del diccionario, Catedral: Iglesia principal en que el obispo, con su cabildo, tiene su sede o cátedra… ¡Así de sencillo!
Un saludo, una reflexión.
Santiago Heyser Beltrán
Escritor y soñador