Visiones y Percepciones…/Etelberto Cruz
En la República necesario un golpe de timón
En las columnas de los diarios de circulación nacional y estatal, y hasta regional, y en los espacios de comentaristas en los medios electrónicos y, complementariamente en las redes sociales, la situación que caracteriza a nuestro país en este momento: difusión, balconeo de enormes actos corrupción de servidores públicos federales, estatales y municipales, de los cuales se ha hecho piedra de escándalo, que de una forma directa afecta y afectó directamente la figura de la administración y, particularmente, del presidente de la República – a quien ni su familia le ayuda, menos los miembros de su gabinete - , la mayoría de ellos encubiertos y que se han conocido por trabajo periodístico, reporteril de diarios impresos, televisivos y radiales – lo que habla muy bien, y muestra, que existe la prensa libre en nuestro país -; igualmente, de los hechos que muestran la inseguridad que flota en el ambiente de la República, principalmente en los estados de Tamaulipas, Guerrero, Michoacán, Oaxaca, Veracruz, estado de México, Jalisco y Distrito Federal – casi el 25% de los estados del país -, hechos que se pretenden – bueno, no hay una declaración oficial o hechos que muestren el interés del gobierno, del Estado por cambiar; en concreto: no hay políticas públicas que permitan deducir un cambio, ni de actitud, ni de personas.
Pareciera que todo se deja al mecanicismo de la vida y de las instituciones – viejas y/o por crear como la “Nueva Ley” del Sistema Anticorrupción” - y que todo pasará - y aun siendo esto cierto, esta actitud inercial está dañando a la administración Peña – y que no es cuestión de dar soluciones, sino que es cuestión de mensajes y de imágenes y de vocabulario y la ha colocado en los niveles más bajos de aceptación. Pareciera que todo se reduce a cuestión de mensajes – de la forma y del fondo - y de oportunismo de los mensajes.
Ya se sabe que somos un país de leyes, que tenemos leyes para todo, pero, también sabemos que no es cuestión de leyes, sino de voluntad para aplicarlas; que nuestro régimen jurídico está saturado de leyes y de instituciones que velan y resguardan nuestros Derechos,, pero, la paradoja, es que no se tiene voluntad política para aplicarlas o no hay castigo para las infracciones y/o los delitos siendo graves, son calificados mínimamente, como NO Graves y permiten, posibilitan el peculado, el cohecho y el fraude.
Por eso nuestro sistema de procuración y administración de justicia está colocado en el lugar 76° mundialmente. Nuestros líderes políticos olvidan que la Buena Administración y Procuración de la Justicia es señal de Buen Gobierno.
Nuestra sociedad nacional, y el país y la administración están vestidas de corrupción, de escándalo y de desconfianza, por más que las maquillen y un día sí y el siguiente también se muestra que así estamos.
Las fábulas políticas hablan de tres cartas que recibe el nuevo mandatario para abrirlas en función de las verdaderas crisis que, seguramente, enfrentaría; el fabuloso mito fabuloso dice que la primera carta es “Echarle la culpa a la administración anterior” y eso ya se ha hecho y nada y hasta se complementa con comparativos y los juicios no son muy favorables, sobre todo porque la sociedad es otra, son otros los escenarios y los espectadores ya no están, ni son, tan pasivos.
La segunda misiva es que ante el conflicto, “Hacer cambios en el Gabinete”. Esto ya lo ha hecho la administración Federal, pero lo hace cuando quiere, mostrando con esto que la opinión pública no tiene la razón y que el que manda es el presidente en turno. En este momento actual, existen indicadores de que los hombres del presidente en las áreas de Hacienda, Economía, Energéticos, política Laboral y Educación – todos ellos Hombres del Presidente - dejan mucho qué desear; unos por escándalos, por opacidades en su administración, resultados no esperados en estos momentos de alza de la cotización peso-dólar, bajísima cotización internacional de la mezcla mexicana, creciente desempleo y bajísimo ahorro interno y desplome del mercado interno y creciente desaseo en las “soluciones” aplicadas – a base de dinero por debajo de la mesa - en los casos de las CNTE y de los politécnicos que han dejado muy mal parada a la administración, sobre todo porque los resultados son remediales y no hay una solución de fondo para acabar con el conflicto y porque no quieren entender que la mejor forma de mantener la administración es aplicar la ley y el Estado de Derecho; para la administración pesa más una estabilidad ficticia que una solución real, vía la secretaría de Trabajo. (La última carta es otra cuestión).
Ciertamente en TODO el mundo hay casos de corrupción y revientan en las manos o en las caras de los gobernantes, pero estos, tiene instrumentos para resolverlos; ahí están los casos de Dilma Rousseff – Brasil, con el escándalo en PETROBRAS u su partido, el PT – y Chile, en donde se involucró al hijo de la presidenta Michelle Bachelet y ella tomó la decisión de solicitar la renuncia a TODO su gabinete; únicamente ratificó a uno y al ministro de Defensa, lo cambió y le entregó la responsabilidad de Hacienda. Con esta decisión doble mandó un mensaje: Nueva cara, nueva actitud, nueva política pública.
Nuestro presidente de la República debe considerar la conveniencia política de dar un cambio en el timón de la nave y hacer cambios ahora, que su aceptación, a la baja, ronda el 25%, antes de la elección del 7 de junio, para mensajear a la sociedad y a todos sus actores políticos, que habrá cambio – que ya está en proceso - y que será, además, cambio de actitud y de políticas públicas y que, sobre los grupos y de los hombres del presidente, él, el presidente de la República, es quien tiene el poder y toma las decisiones.
El tiempo corre y si es cuestión de mensajes, palabras e imágenes, así como de circunstancias, éste es el momento. Servirá para afianzar la deseada mayoría natural y no depender de nadie. Pero…se puede perder la oportunidad.