Comentario a Tiempo
CUSCO, PERÚ. Algo deben de tener estas tierras, donde se han desarrollado, porque aún viven, culturas milenarias como la Inca y la Quechua, cuya grandeza no quedará satisfecha hasta en tanto, estos pueblos descendientes no alcancen su pleno desarrollo.No es admisible que ante la grandeza de los monumentos que nos heredaron, la mayoría de ellos Patrimonio Cultural de la Humanidad, estas comunidades sigan viviendo en casuchas de adobe, entre senderos de tierra que simulan calles y realizando faenas al rayo del sol propias de épocas esclavistas.Nos quedamos atónitos con vestigios de estas culturas que conocían de astrología, que supieron ensamblar las piedras para sus grandes construcciones por las que no pasa ni el ancho de una aguja sin usar argamasas de ninguna especie o bien haber desarrollado en sus laboratorios de terrazas, hacía el fondo de las barrancas o hacía arriba en las montañas, las plantas comestibles, por ello el Perú tiene más de 5 mil variedades de papas y más de 900 de maíz, incontables tubérculos y frutos.Desde la época de los Incas el peruano aprendió a domar a las montañas, aunque el término parezca extraño ante el panteísmo que es basamento de sus creencias. Tiene en la trilogía del cielo, de la tierra y del inframundo su razón de ser, de existir y su inmortalidad.Cusco se divide en tres valles, entre sierras, cañadas y montañas, la ciudad capital que lleva el mismo nombre, el Valle Sagrado y Machu Picchu. La primera es la más desarrollada y aunque fue la primigenia capital del Perú, dista mucho de ser una ciudad moderna, obvio que tiene el encanto de su arquitectura colonial, como la Catedral, cuya grandeza supera en todo a la de Lima.El Valle Sagrado, como ninguna otra localidad en el mundo, vive el triste fenómeno de su pasado de esplendor con la pobreza actual que no ha podido o no lo han dejado superar. Nos platican que aquí, uno de los mejores regalos de boda, es una posa salina.Es de dudarse tal aseveración, puesto que no obstante que la mina de sal a cielo abierto de estas tierras se maneja como una cooperativa de lugareños, los mismos socios tienen que trabajarla en forma por demás ruda.Los hombres y las mujeres se encargan del trabajo agotador, a pleno rayo del sol es la faena que lo mismo inunda la fosa, después con los pies descalzos o con botas de hule pisan la sal para facilitar su extracción, para luego acarrearla a hombros en costales de 50 kilos.Cuadro típico es el del clásico pastor que ve pasar las horas cuidando a su ganado. Nada ha cambiado, parece que se paró el reloj de la historia, los hombres en las rudas faenas del campo, apenas si percibimos en estas inmensidades dos tractores trabajando.Dos estampas más de este campo fértil, donde el agua es abundante, el leñador tirando de su burro que lleva algunos leños, casi siempre uno que arrastra y las mujeres tejiendo sus coloridas prendas que el turista compra después de un regateo infame que soportan las artesanas.Se nos informa que el turismo es fuente de ingresos, sólo para el poder central, no queda en estas tierras ni un mínimo porcentaje para su progreso. Pese a su trilogía representada por el cóndor de los cielos sobre el puma de la tierra y éste sobre la serpiente del inframundo; pese a su panteísmo que no conoce de imágenes puesto que la naturaleza: sol, luna, estrellas, tierras, montañas, ríos, agua, todas son deidades, a estas alturas del siglo XXI, la justicia social se les niega.Periodista y escritor. Vicepresidente de FELAP y Presidente fundador y vitalicio honorario de FAPERMEX. Agradeceré Sus comentarios y críticas en [email protected], [email protected] y [email protected] Nos escuchamos en las frecuencias en toda la República de Libertas Radio. Le invitamos a visitar: www.felap.info, www.ciap-felap.org, www.fapermex.mx, y www.clubprimeraplana.com.mx