Sociedad de Borregos
Estoy convencido, cada vez que el peso se devalúa o lo desinfla la inflación ¡Nos están robando!
Lo sé, estoy acusando de ladrones a líderes políticos, financieros y empresariales, no a todos, pero sí a la mayoría y me explico: Imaginemos un albañil que gana doscientos pesos al día y que quiere comprar unos zapatos que valen, casualmente, doscientos pesos.
Cobra su día de trabajo y con los doscientos pesos en la bolsa voltea a ver sus zapatos viejos y calcula que todavía le pueden aguantar un poco. Guarda sus doscientos pesos, que representan su trabajo realizado por un día y sigue con su vida.
A los dos meses siente que ya pisa suelo con los zapatos viejos, saca sus doscientos pesos ahorrados y va a comprar sus zapatos nuevos, pero ¡Oh sorpresa!, estos ya valen doscientos cincuenta pesos ¿Qué pasó?, pues pasó que al valor de su trabajo, representado por los doscientos pesos, le robaron poder adquisitivo, es decir, se robaron parte de su trabajo ¿Quiénes?... Pues aquí está el truco (todos y nadie), quienes se lo robaron son aquellos que dan vida y mantienen un sistema monetario inmoral,deshonesto e injusto ante la mirada complaciente de líderes sociales y religiosos:
Los gobernantes, los políticos, los financieros y, aunque Ud. no lo crea, los líderes empresariales que se hacen tarugos ante este asalto en despoblado, porque finalmente “ellos” tienen recursos para defender su patrimonio invirtiendo con oportunidad, bajando costos (salarios incluidos), siendo innovadores o subiendo precios, cosa que no tiene el albañil; pero además tienen tres cosas que no tienen el albañil, ni el obrero, ni el campesino: los recursos, el conocimiento y la organización para enfrentar a una clase política y financiera depredadora e inmoral, que vive y lucra bajo la mirada pasiva de los líderes religiosos, dentro de un modelo socio económico depredador y obsceno… ¡Y no lo hacen!
Mi abuela decía: tanto peca el que mata a la vaca, como el que le detiene la pata. Pero eso sí, los podemos ver a todos (políticos, gobernantes, financieros, comerciantes y empresarios) en misa los domingos, aventando dinero en forma llamativa para que todos nos demos cuenta que son los buenos de la película: ¡Guácala de pollo!
Hace años, el peso estaba respaldado por las reservas de plata y oro del país, es decir, el valor de los doscientos pesos del albañil no podían perder su valor adquisitivo porque estaban protegidos por metales que tenían en sí un valor intrínseco (hoy nuestro oro está en las arcas de los gringos, dizque para protegerlo)… ¿Cuál era el problema de ello?, para México y los mexicanos.
¡Ninguno!, por eso México tenía un modelo envidiable y una economía sana que crecía a tasas que le permitían un progreso y reducir pandemias como la pobreza y el hambre; pero para la clase política, gobernante y financiera (bola de rateros casi todos) si había mucho problema ¡No podían esquilmar al pueblo!… Tú debes de acordarte estimado lector, o cuando menos, si no tienes edad, debiste escuchar charlas de los “viejos”, en donde platicaban: como antes, el ahorro era un valor y tenía sentido, porque al ahorrar protegías tu dinero con tasas de interés que cubrían devaluaciones e inflación, es decir, quién ahorraba no perdía su dinero en beneficio de los buitres que controlan el sistema (nacionales y extranjeros) como hoy.
Hoy, vivimos en un mundo aberrante en donde políticos y gobernantes se asocian con comerciantes y empresarios para promover el consumo, el gasto a lo pendejo y el endeudamiento de una sociedad (Buen Fin) que cada día está más estresada y a punto de explotar ante un deterioro sensible y continuo de la calidad de vida que tiende al esclavismo colectivo;… mientras la basura de siempre se enriquece y beneficia con el dolor y los problemas de una gran mayoría que cada día depende más de los patrones, entendiendo como estos a quienes controlan y conducen a las sociedades conformadas en su mayoría por borregos, como tú y como yo estimado lector, mientras los líderes sociales se regodean con las migajas que les dejan y alguno que otro “hueso” y los líderes religiosos se enfrascan en proyectos faraónicos como la catedral de Celaya, en donde el motivador no es honrar a un Dios que en la tierra fue representado por su hijo Jesús que dio lecciones de humildad y pobreza, sino trascender como constructores de obras sustentadas en la explotación de las creencias de fieles obnubilados por el discurso mentiroso de estos modernos fariseos disfrazados de líderes religiosos que pretenden aplausos y beneficios personales de una sociedad “mansa” que se aleja cada día más de honrar a un Dios espíritu y amor, para adorar borregos de oro o de cemento y cal ¡Estaremos pendejos!… ¡Así de sencillo!