?Ley Federal del Trabajo? ¡A la basura!?
La Reforma a la Ley Federal del trabajo parte de una premisa errada: Si queremos competir con países que tienen esclavitud, tenemos que tener esclavos.Definiciones: por formación, soy contador público y consultor de empresas, me identifico con el empresario, reconozco la valía del buen empresario (los más), su aportación social (generación de riqueza y empleos y aportación fiscal) y la lucha que día con día lleva a cabo en México con todo en contra; sin embargo, por mi historia me identifico con los trabajadores; la mayor parte de mi vida he sido empleado, tengo formación lasallista que me identifica con los postulados de la economía moral cristiana y también creo en el derecho, de todos, a acceder a una vida digna con el fruto de un trabajo honesto de ocho horas.Pensemos: ¿Para qué ir a la lucha de clases por reformas a la Ley Federal del Trabajo?,… mejor acabemos con las clases sociales y económicas y formemos comunidad a través de la organización y la fuerza de trabajo; esa debe ser la aspiración de una sociedad igualitaria y justa. En ese entorno no necesitamos leyes que nos regulen, ya que todos veremos por todos.Cito a Catón: “El sindicalismo bien entendido es algo bueno: protege el interés de los trabajadores. Entendido mal, el sindicalismo es cosa pésima: protege el interés del líder” Ahora una propuesta: para mí un camino complementario, si una parte de la I.P. solo busca su bienestar en un mundo globalizado donde hay que esclavizar para ser competitivos, es que los sindicatos “buenos” se vuelvan patrones generosos, mediante el autofinanciamiento y la construcción de redes de autoconsumo, generadores de cooperativas y de microempresas familiares promoviendo el autoempleo y mercados locales y regionales.La verdad no sé si reír o llorar con el espectáculo que todos damos respecto a las reformas a la Ley Federal del Trabajo: empresarios que cual plañideras quieren un modelo esclavista que, con ventaja, les permita competir con los chinos en este mundo globalizado, políticos de mierda que solo ven por lo que pueden hacer quedando bien con quienes les financian sus campañas, líderes sindicales que lloran por que van a perder el control de estructuras antidemocráticas, opacas y no en pocas ocasiones gansteriles, partidos y políticos de izquierda que contratan a través del outsourcing y explotan a los trabajadores que dicen defender y representar, además de permitir el comercio informal sin prestaciones y finalmente, trabajadores que en forma vergonzante claudican de ser hombres y mujeres libres y se doblan ante quienes tienen el recurso económico, la tecnología o los medios de producción ¡Y claman por justicia!, cuando todo lo que tenemos que hacer es organizarnos en forma inteligente y trabajar para nosotros en función de lo que necesitamos y lo que los mercados demandan;… y de esa forma volvernos nuestros patrones y así ser justos y pagar bien y no explotar al prójimo… ¿Que está difícil?, es posible, primero por la propia naturaleza humana (el hombre lobo del hombre) y segundo porque a través de los siglos hemos tenido un modelo educativo de tercera, cuando no inexistente, más el adoctrinamiento religioso, el futbol como espectáculo y la televisión, que nos han vuelto estúpidos, borregos, faltos de espíritu, dejados y sin carácter.La ley contempla la organización a través de cooperativas, estructuras que orientadas a la producción tienen como patrón al propio trabajador y en donde, cosa de querer, puede haber justicia, equidad, honestidad, democracia y la capacidad para tomar las ventajas del la globalización y de las economías de consumo y de mercado;… en lugar de luchar contra el monstruo del Neoliberalismo, hoy en descomposición, trabajemos para aprovecharlo y cuando se derrumbe, organicémonos para sobrevivir a través de cadenas de auto abasto y producción de alimentos.¡No!, no tengo propuestas novedosas respecto a la Reforma Laboral más allá de: defender el trabajo y un mejor ingreso a cambio de trabajo eficaz con un sindicalismo transparente y democrático; pero sé que son inviables por los intereses internacionales, de grupo, políticos y empresariales, y por la propia estupidez de parte de la clase trabajadora que ha optado por el el rezago, el tortuguismo y la ineficacia como medidas de desquite contra la explotación en un juego de perder-perder. Es por ello que el camino que propongo es despreocuparnos de la ley y convertirnos los trabajadores, desde los sindicatos, en nuestros propios patrones y bancos y así construir, en base al autoempleo y la microempresa, una nueva clase social de trabajadores organizados y eficaces.En otras palabras, olvidemos la mentada ley y démosle la vuelta a los patrones medrosos, ventajistas y explotadores, a los trabajadores abusivos güevones y acomodaticios y a los intereses extraterritoriales, apoyando a los buenos empresarios, que hay muchos y trabajando para nosotros, construyendo así mejores condiciones laborales que nos permitan tener mercados regionales y locales, base de una economía libre y nacionalista… ¡Así de sencillo!Santiago Heyser BeltránEscritor y soñador