Hablando en serio
Uruapan, Michoacán, 27 de Octubre del 2012Discutíamos en radio Tecnológico de Celaya sobre las formas de vida y organización social del futuro...Sobre ello yo insistía que el futuro estará en regresar a nuestros orígenes y dar vida de nuevo a comunidades y pueblos, cuando entró una llamada de un tal Sr. García que comentaba que mi propuesta nos regresaría al siglo XIX ¡Y sí!, sigo opinando que hay que regresar a nuestros orígenes, donde perdimos el camino para reconstruir el futuro de México sobre bases firmes y acordes con nuestra humana naturaleza projimal, es decir, retomar las razones que nos llevaron a vivir en sociedad, enriquecidas con las características, tecnología y recursos de la vida moderna, para hacerlas funcionales en este siglo XXI,… pero sin perder las ventajas que en el pasado tenía el vivir en sociedad, una de ellas la vida comunitaria de mutuo apoyo, otra, la unidad entre vecinos para enfrentar peligros y pandemias, una tercera, el desarrollo de tecnología y ciencia para mejorar condiciones de vida y desde mi punto de vista, la principal, vivir de acuerdo a nuestra humana naturaleza en concordancia con el mundo, la naturaleza y la vida, es decir, en forma sustentable, cuidando los recursos naturales, pero más allá, disfrutando del milagro de la vida al vivirla en forma natural. Recuerdo que El Rufo intervino: “R- ¡Guau!, hasta puedo imaginar que padre sería vivir así, todos con un trabajo digno, ayudándonos, enfrentando unidos los problemas comunes, cuidando el entorno y el medio ambiente, con bosques, agua limpia y aire puro… ¡Un sueño!”Si esto es regresar al siglo XIX, como sugiere el Sr. García ¡Pues regresemos!, de lo que se trata este proceso que llamamos vida, no es de ir para adelante a lo pendejo, sino de buscar caminos y formas de vida para que cada individuo pueda llegar a su propia plenitud y así ser feliz. No comparto con mi Iglesia la visión del sacrificio, creo en un Dios que quiere que sus hijos, nosotros, seamos plenos y felices y esto no lo estamos logrando ni con el sistema socio económico llamado Neoliberal, ni con la economía de mercado, ni con los sistemas monetarios diseñados para ilusionar a tontos encandilando con espejitos.Tomemos como ejemplo la inseguridad, la depredación del crimen organizado y la extorsión, pandemias del siglo XX y XXI ¿Cómo enfrentarlas? O más bien ¿quienes las han enfrentado con éxito? Monterrey ¡No!, el D.F. ¡No!, Guadalajara ¡No!,… en mi opinión, los que han podido enfrentar estas pandemias con relativo éxito son las comunidades y pueblo pequeños, como Cherán y Urapicho en la meseta Purépecha, quienes, a pesar de la estupidez, corrupción e ineficacia gubernamental, sumada al interés gringo de desestabilizar a México para poner a sus gobiernos de rodillas y así controlar el negocio de la droga, encontraron formas de autodefensa a partir de un principio muy sencillo ¡La vecindad! Cito del periódico La Jornada: “Paracho, 18 de octubre.- La comunidad de Urapicho decidió “a raíz del problema de la muerte del famoso Güero”, establecer barricadas para filtrar el acceso y asegurarse que no se presente “gente extraña” a tomar represalias, aseguró el edil de Paracho, Nicolás Zalapa Vargas, en tanto que el representante de Bienes Comunales señaló que tras la muerte del personaje que habría sido líder del crimen organizado en la región, él y las demás autoridades comunitarias recibieron amenazas de muerte.”Estas comunidades no solo se deshicieron del capo que les amenazaba, sino que pudieron establecer una estrategia de defensa contra las represalias; lo que no podemos hacer en Celaya o en Morelia o en el Distrito Federal, porque no sabemos siquiera quienes son nuestros enemigos, ni nuestros vecinos, ni nuestros policías. Esto, en cambio, si lo pueden hacer en Cherán y en Urapicho, es decir, ellos si se pueden defender ya que al vivir comunitariamente se conocen y saben de inmediato quién viene de fuera a joderles la vida y más aún, saben perfectamente quienes son los que se drogan, los borrachitos o los que son raterillos de poca monta en sus comunidades, con lo que pueden tomar acciones para contener y enfrentar los problemas, cosas que no se puede hacer en ciudades grandes en donde nadie conoce a nadie.Si al ejemplo de la defensa contra la inseguridad le sumamos las ventajas de controlar y cuidar el entorno, el agua, los bosques, el aire; entonces podremos concluir que algo estamos haciendo mal al construir ciudades monstruosas y que tenemos que retomar el camino del sentido común para vivir no en función de un modelo económico, sino en función de nuestra humana naturaleza… ¡Así de sencillo!Santiago Heyser BeltránEscritor y soñador