Hablando en serio
“Contratos Colectivos de Protección Patronal”Celaya, Guanajuato 6 de Octubre del 2012Asistí al Foro sobre Contratos Colectivos de Protección Patronal (CCPP) organizado en Celaya por la UNT región Bajío, el STRM, el SINTS, la FNV y la organización alemana: Friedrich Ebert Stiftung.La primera conclusión que obtuve es que los CCPP son ilegales, ya que jurídicamente son una simulación, es decir, un vivales registra un sindicato inexistente y se pone a vender servicios de protección (como Alcapone en los 20´s o los narcos en este siglo XXI) a las empresas, es decir: firmas el contrato colectivo conmigo, cumples los requisitos de ley, lo depositamos en la junta de conciliación y arbitraje y me pagas una cuota (patronal). A cambio de ello, ningún otro sindicato podrá molestarte y los empleados y obreros no podrán organizarse ya que la empresa registra la relación empresa sindicato con las autoridades, las que a su vez se hacen pendejas con la simulación (y opino que reciben “regalitos”) y todos en paz, menos la defensa de los trabajadores.¿Quién gana y quién pierde con los CCPP? A primera vista gana el patrón que se “quita” de posibles problemas sindicales al dejar a los empleados y obreros sin la posibilidad de organizar un verdadero sindicato, sin duda gana el simulador, es decir el pseudo líder corrupto que “vende” la protección y obviamente, pierden los obreros y empleados que simplemente les son cancelados sus derechos de ley para organizarse y protegerse. Ahora bien, si le escarbamos un poquito, con este esquema, el empleado y el obrero estará desmotivados para cumplir con su trabajo. Si con subterfugios legaloides me privas de mis derechos, pues veré como me desquito con ineficacia, sabotaje, valemadrismo o tortuguismo; en otras palabras, a una acción gandaya del patrón, corresponde una reacción ojete del trabajador de la misma intensidad y en sentido contrario de acuerdo a la tercera ley de Newton. Es decir, con los contratos de protección construimos una cultura del trabajo contraria a la eficiencia y la corresponsabilidad de los trabajadores con las empresa, que a la larga le perjudica más que los supuestos beneficios que ganan con el control sobre el personal; lo que nos lleva a la realidad de que con los CCPP, a la larga pierde el patrón, pierde el trabajador y pierde México que se conforma con miles de empresas, ineficaces por definición… Y en mi opinión también pierden las autoridades que se hacen pendejas ante la simulación, ya que aunque reciban beneficios monetarios o regalitos, al final de cuenta sus vidas como personas dignas se van al caño. El único que, tengo que reconocer ¡Es el ganón!, es el pseudo líder corrupto que lucra con la mediocridad de patrones que no tienen la capacidad de llevar una relación sana de respeto y de justicia con sus trabajadores, a costa de “prostituir” los derechos de los mismos.Con esto en mente, la solución para México sería cancelar los CCPP declarándolos abiertamente ilegales, como lo son; pero esto conllevaría un riesgo; el de caer en manos de sindicatos “legales” que viven en el ilegalidad de una simulación democrática, la que por definición, no está al servicio de los trabajadores sino del líder y su pandilla, es decir: al no “comprar” el patrón un Contrato Colectivo de Protección Patronal (CCPP), entonces deja a los empleados y obreros ante el riesgo de ser captados y cooptados por centrales obreras corruptas con líderes eternos y charros que definen su poder a través de la cooptación, de la amenaza y de la agresión, en colusión con legisladores que los ven como intocables y autoridades que les temen.En este contexto el empleador se ve ante tres escenarios, uno como el de VW en Sílao, en donde en mi opinión se firma un contrato con una central obrera para tener el control de los trabajadores a través de “arreglos” con líderes sindicales vitalicios y tratar de llevarla en paz, otro como el de VW en Puebla que con un sindicato independiente tiene que pagar mejores prestaciones, pero recibe a cambio un trabajo de excelencia y la tercera opción: “comprar” un CCPP y simular vida sindical con el consiguiente deterioro en la relación obrero patronal que se sustenta en el engaño y el abuso… De ahí la inmoralidad y poca madre de los congresistas que, en la Reforma a la Ley Federal del Trabajo, decidieron no tocar a las centrales obreras y a los sindicatos corporativos como el de Pemex, Ferrocarriles o el SNTE, por razones de conveniencia electoral y económicas (todos proveedores de votos y algunos hasta financiadores de campañas); con lo que, dañando a México, dejan en estado de indefensión a trabajadores y a empresarios y patrones que, en mi opinión, están ante la disyuntiva de hacer las cosas simuladas y en forma ilegal o correr el riesgo de caer en manos de verdaderos gánsteres y vividores, salvo casos de excepción y de algunos sindicatos independientes… ¡Así de sencillo!Santiago Heyser BeltránEscritor y soñador