?El arte de gobernar II?
Uruapan, Michoacán, 17 de diciembre del 2012R- Auuu. Mi Santias, me quedé picado con tu artículo del fin de semana donde escribes sobre el arte de gobernar...S- Que bueno que lo leíste, mi Rufo, en él planteo dar continuidad al análisis y las propuestas en dos renglones que considero prioritarios: El primero, garantizar la alimentación sana mediante el acceso a un trabajo digno (ojo, no a ser empleado). El segundo, educar para formar ciudadanos libres, seres pensantes, con iniciativa, críticos, creativos, innovadores, felices y participativos…R- Guau, ¿porqué del énfasis en no ser empleado?, cualquier trabajo es digno y una forma de participación y aportación social; además de ser una forma de realización personal para resolver lo básico, para sobrevivir mediante el ingreso.S- Comparto contigo lo referente a la dignidad intrínseca del trabajo honesto, desde el que barre, hasta el que siembra. No comparto el que “cualquier trabajo” sea digno, no solamente refiriéndome a los deshonestos o delincuenciales, hay trabajos como los asociados a promover el endeudamiento de la gente, que son deleznables y faltos de ética humanista, aunque sean legales. Es el caso de algunos trabajos en el sistema financiero, en la política y en los medios de comunicación.R- Grrr, pero entenderás, mi estimado Santias, que quienes realizan esas tareas lo hacen por necesidad.S- En esa lógica de pensamiento tendría que justificar también a los mexicanos que, para tener residencia y ganar en dólares, se inscriben en el Ejército Gringo y se van a matar iraquíes o afganos que ningún daño les han hecho. Ellos pueden justificar necesidad y en los estándares internacionales es un trabajo honrado.R- Auuu, ya me hiciste bolas. Todo lo que yo quería entender, es ¿el porqué de tu insistencia en no ser empleados, como condición para definir un trabajo digno?S- Para explicarme, voy a citar a Otto Granados en La Crónica: “(En la problemática nacional),… destaca la acusada desconexión entre los proveedores de educación, los empleadores y el modelo educativo, un fenómeno típico en México en el nivel universitario que debe ser examinado y corregido con cierto sentido de urgencia.” Suena bien ¿verdad?, sin embargo la propuesta de Otto no contempla que, y cito a Faustino Castro, fundador de la Universidad de Zamora en Michoacán: “…El empleo es la exigencia adecuada, si lo que se pretende es subsistir. Si se pretende subsistir con 'dignidad', habrá de ser ese empleo estable y suficientemente remunerado… Pero,… ¿'estamos' (verbo 'estar', radicalmente distinto del verbo 'ser') en la Tierra 'para' subsistir? El empleo es la esclavitud moderna, con la ventaja que puede 'despedirse' al empleado… Educar implica saber para qué cada hombre 'está' (verbo estar) y para eso hace falta saber quién 'es' (verbo ser) cada hombre. Porque educar es ayudar a cada hombre a que se-sea.” Es decir, si privilegiamos en el modelo educativo desarrollar ciudadanos, formar “hombres libres”, construir sociedad, antes que “construir” productores y consumidores, quizás sería el camino para cimentar un futuro que de manera natural combata las pandemias de pobreza y delincuencia a través de la vida projimal y del trabajo comunitario productivo y creador, no de ser empleados o sojuzgados.En otras palabras, el modelo Neoliberal está diseñado para la acumulación de riqueza mediante el consumo y en consecuencia, para la depredación del medio ambiente y de los recursos naturales, y requiere para ello de la explotación del hombre por el hombre (esclavitud) para reducir costos y ser competitivo ¿El camino?, tener empleados en niveles de subsistencia con el paliativo “moral” de que se generan empleos y se dan “oportunidades”, el resultado real, esclavitud disfrazada. Es por ello que desde mi perspectiva de “El Arte de Gobernar”, el gobernante debe preocuparse y dar facilidades para que el ciudadano se desarrolle integralmente de acuerdo a su humana naturaleza de hombre libre, mediante un modelo educativo que privilegie el ser, sobre el tener, a través del trabajo comunitario, que bien podría ser dentro de un modelo de cooperativismo moderno, para lo que tenemos que construir en forma paulatina y paralela, un modelo socioeconómico alternativo al Neoliberal.Con esto en mente y sumando el primer objetivo para ser buen gobernante: el de que el pueblo tenga acceso, mediante un trabajo digno, a una alimentación sana (autosuficiencia alimentaria); el camino sería diseñar programas de gobierno que, teniendo como objetivo la autosuficiencia alimentaria, pongan a la disposición de los ciudadanos, medios de producción, y generen oportunidades de trabajo digno a la población. Una propuesta: Agroindustrias Estatales, un proyecto del que hablaremos en la próxima colaboración, porque en esta se nos acabó el espacio.Un saludo, una reflexión.Santiago Heyser BeltránEscritor y soñador