?Cruzada Nacional Contra el Hambre?
Uruapan, Michoacán, 26 de enero del 2013Tengo la impresión de que la Cruzada Nacional Contra el Hambre correrá el mismo destino que cientos de programas de gobierno, si no resolvemos los vicios del sistema mexicano de gobierno y asistencia social.Una noticia muy común en los medios de comunicación es que determinada Secretaría o dependencia, federal o estatal, tiene un subejercicio presupuestal; es decir, se le asignaron recursos para determinados programas y no los ha aplicado, lo que deja la impresión de que teniendo dinero para “hacer cosas” no se pusieron a trabajar… La otra cara de la moneda y no algo excepcional, por desgracia, es que el presupuesto se ejerza para no ser exhibido como incompetente, pero que se ejerza sin cumplir con las reglas de operación, es decir entregando recursos a lo pendejo con tal de cumplir metas y objetivos, ya que la eficacia, base para siguientes presupuestos, será que se haya gastado lo asignado, no el éxito o eficacia del gasto… La otra cara de la moneda, ya sé, las monedas solo tienen dos caras, pero en este caso, el de ejercer y gastar los recursos presupuestales, hay una tercera cara: la de la corrupción; es decir, si voy a ser medido por gastar, pues me pongo a gastar y doy preferencia a quienes me den un porcentaje o comisión, o de plano, como funcionario me asocio con un despacho, de esos que “hacen proyectos” para los gobiernos, y cuanto proyecto emane de ahí, pues lo apruebo, recibo mi comisión, ejerzo el presupuesto y a partir de ahí todos es fiesta y alegría, con una excepción,… el país se nos cae a pedazos.A mí, como ciudadano, como mexicano, me gustaría que los gobiernos y funcionarios fueran medidos (evaluados), no por ejercer el presupuesto, sino por el éxito de los proyectos que con dinero del pueblo, dinero que se canaliza a través de las instituciones, se asigna como apoyo. Recursos cuyo objetivo es dar solución a problemas y sentar la base de negocios y desarrollo de economías regionales que nos lleven a un mejor estadio, municipal, estatal y federal. Para que esto suceda, el remedio es muy sencillo, que aquellos proyectos y propuestas que obtengan apoyos, recursos o financiamiento con dineros públicos, sean evaluados en sus resultados, es decir, se supervise que sean exitosos y que se hayan aplicado los recursos cumpliendo lo acordado. Los que desvíen recursos o sean un fracaso por ineficacia o malos manejos, corresponde al funcionario que lo autorizó y al ciudadano, organización, grupo o comunidad que lo recibió, restituir ese dinero al pueblo de México, ya que partió de tres mentiras: La evaluación profesional del proyecto por parte del funcionario, el compromiso de trabajar eficientemente del grupo u organización y la rentabilidad o viabilidad del proyecto.Les comparto, el viernes, en el D.F., tuve la fortuna de sumar a mis dos amigos (no tengo muchos) un tercero, el que platicando sobre este tema me preguntó: ¿Porque no han funcionado los programas hasta hoy implementados?... Varias y diversas son las respuestas, contesté, y la idea es construir un modelo que evite los fallos, comparto:1.- La organización rural es muy deficiente y con muchas fallas en los liderazgos y en el compromiso de servir, el egoísmo y el individualismo prevalecen.2.- Pulverización de esfuerzos; cada grupo u organización tiene que invertir en infraestructura para la producción y la comercialización y las más de las veces el costo les rebasa o la falta de experiencia los confronta con los mercados, con la realidad y con la competencia.3.- Las trasnacionales son voraces y no admiten competencia, la lucha es desigual, la diferencia de recursos es abismal.4.- Los gobiernos e instituciones públicas compiten entre sí con cientos de programas, muchas veces duplicando esfuerzos, muchas veces dispersando recursos. Se pelean por “dar” dinero ajeno y no por el éxito de los proyectos.5.- La comercialización, en muchos de los casos, es ajena a los productores y queda en mano de broker´s o intermediarios, lo que les hace dependientes y reducen sus márgenes de ganancia,… cuando no pierden. Y podemos seguir hablando de la asignación de dineros públicos con fines electorales o de la ineficacia en educación y lo impráctico de los programas educativos, de la corrupción social y gubernamental (ineficacia de funcionarios, amiguismo, compadrazgo, etc.), la falta de liderazgos comprometidos, la incompetencia probada de instituciones (burocracia), el no tener auditorias efectivas sobre usos y abuso de apoyos y recursos entregados, la falta de formación humana, familiar y de educación en valores… Y el tratar de hacer las cosas privilegiando un modelo caduco e inoperante, como lo es el sistema Neoliberal, en lugar de privilegiar un modelo humanista, no asistencial, a partir de que todos merecemos respeto y de que somos una sociedad de personas, no de cosas ni de ganancias. Pero si nada hacemos, nada va a pasar. Tenemos que entender, lo esencial es que tenemos que hacer las cosas de manera diferente… ¡Así de sencillo!Santiago Heyser BeltránEscritor y soñador