Entre la Inseguridad y la Desconfianza
No es novedad, pero sin embargo lo recurrente de su presencia en todos los análisis que se hacen sobre el tema de la seguridad pública la convierten en novedad; me refiero específicamente al tema de la confianza, tanto como valor humano y como concepto.En las últimas semanas se ha manejado mucho en los diversos medios de comunicación los problemas que tienen los ciudadanos del estado de Guerrero—en las siete regiones—con la inseguridad pública, ya que son presa fácil de la delincuencia común o del llamado crimen organizado, el cual como todos sabemos se dedica, ya sea a la extorsión, el secuestro, la violación, el tráfico de personas y la producción y tráfico de estupefacientes y quienes se mueven a discreción sin que exista una sola autoridad para frenarlos y someterlos y entregarlos a los encargados de la impartición de justicia para que sea este poder el que los pongan a resguardo los años que deban purgar por los delitos cometidos.Todos los analistas, locales, regionales y nacionales, han coincidido que esta sería la mejor forma de actuar de los servidores públicos de los tres niveles de gobierno con lo que volverían a tener el apoyo de los ciudadanos y la confianza que desde hace mucho tiempo han perdido de parte de sus representados.Recuperar la confianza no es poca cosa y mucho menos se puede logra de la noche a la mañana. Tras un engaño y sobre todo reiterado, pocos ciudadanos le darían un voto de confianza a las autoridades hoy en día pues la situación en que viven es caótica y con una alarmante incertidumbre. Volver a ser una autoridad responsable de sus funciones primordiales tendría un efecto multiplicador en la actitud de los ciudadanos pues les provocarían la sensación de poder vivir en paz, realizar sus labores cotidianas con tranquilidad y en dichas circunstancias se promovería que los ciudadanos fuesen mas productivos, multiplicarían sus negocios o empresas y tendrían mayores posibilidades para atraer nuevas y mayores inversores para la diversificación de atractivos para una entidad que se mueve mayoritariamente en el ámbito turístico internacional.La confianza, lo han dicho muchos pensadores, filósofos e intelectuales de la mayor relevancia, es un valor que cuando se pierde es difícil recuperarla, lo cual se traduciría en varios lustros para lograrlo.Muchos son los factores que han promovido que el estado de Guerrero se encuentre sumido en esta situación de inestabilidad político-social, pues además de la pobreza y las desigualdades sociales que cada vez aumentan más en este territorio, la forma como han actuado los gobernantes y los políticos ha sido definitivo para crear este caldo de cultivo que hoy es mas que explosivo y sobre todo letal.La desconfianza para quienes son parte de la clase política guerrerense es de tal magnitud que todo lo que hacen o dejan de hacer se desdeña o simplemente no se les cree ni lo que prometen ni con lo que se comprometen. Esta crisis de confianza aumenta cada vez mas en nuestro territorio. Baste echar un ojo a lo que sucede en regiones como la montaña, la costa chica, el centro, la tierra caliente y la costa grande, para desmoralizarnos y clamar por un cambio de estrategia en el ámbito de la seguridad pública y por la aplicación de nuevas políticas públicas que atiendan con celeridad las demandas de los ciudadanos, particularmente aquellos que viven en la mas alta marginación.Sin embargo, aún y con la falta de confianza ciudadana, las autoridades deberán hacer hasta lo imposible para que las instituciones funcionen y funcionen para beneficio de los ciudadanos y no a favor de los grupos delincuenciales que operan en la entidad como sigue ocurriendo hasta estos días.Se anuncia una nueva estrategia para combatir los delitos de alta incidencia como son la extorsión, el secuestro y el asesinato y para lo cual se crearán una especie de escudos de seguridad en regiones del país donde estarán involucradas varias entidades y con la intervención de las fuerzas armadas como eje de dicha seguridad y la corresponsabilidad de las corporaciones policiacas de los estados y ayuntamientos. No será fácil que los gobernantes puedan obtener el apoyo ciudadano a sus nuevas formas de proveer de seguridad a la población, pero con el tiempo y con una adecuada política de comunicación social sobre los resultados obtenidos, será posible recortar la distancia que hoy divide al gobierno con la sociedad.No podemos hoy conocer si en el país existe una entidad mas dividida y fraccionada como el estado de Guerrero, pero lo que se vive aquí es cuando menos novedoso y de alto riesgo, pues la sublevación de los ciudadanos en contra de sus autoridades para enfrentar a los criminales solo se ha registrado en este territorio y viene a trastocar el régimen jurídico y social del estado y el país, al pretenderse legalizar la operación de un tercer tipo de policías en el país y que en este caso serían las comunitarias.El gobierno estatal trata a todas luces por recomponer el camino, lo cual al parecer no lo logrará de inmediato, sobre todo cuando las corporaciones policiacas municipales y ministeriales no cuentan con la confianza de los ciudadanos hoy decididos a proteger sus intereses particulares y de grupo con su propia vida. ¿En quién confiar?Ese el quid del asunto.Periodista/Analista Político*[email protected]