Reflexiones
En México se ha hecho visible una moda: la aparición en medios de comunicación de “videos escándalo”, que golpean a partidos y a actores políticos, lo mismo que a ciudadanos del orden común.
Me preocupa lo frágil del cuerpo social mexicano. Creo que su degradación es evidente, lo mismo que los multifactores que provocan ésta. Los niveles de anomia en la población han crecido, pues ya no parece novedad la ausencia total o parcial de normas jurídicas, morales o sociales en las personas, incluso, observo carencia de normas del mismo tipo en la niñez. ¿Qué estará provocando esto que golpea directamente al Estado mexicano?.
La anomia se explica como “la falta de normas o la incapacidad de la estructura social para proveer a ciertos individuos, de lo que les sería necesario para lograr metas en la comunidad”. ¿Cuáles serán esas metas?, ¿existirá relación entre metas y el nivel de anomia en México?.
Desde la óptica de la ciencia política, hay dos tipos de meta: 1. Culturales. 2. Sociales. Las primeras, pueden traducirse en mandatos morales o valores interiorizados, por ejemplo: a una persona le resultaría bueno y quizá suficiente con ser honesto, justo y respetuoso con los demás. Las segundas, son menos espirituales, pues lo que se desea alcanzar es, por ejemplo, éxito, reconocimiento, enriquecimiento, poder, etc.
Desde luego una respuesta más amplia a estas preguntas, implicaría comprender una dicotomía arbitraria entre las “metas culturales” y los “medios institucionales” para lograr tales fines. Lo digo de manera más simple: cualquier meta cultural muy apreciada en una sociedad, puede llegar a afectar los medios institucionalizados, por ejemplo: si el mexicano común comenzara a ser más honesto, seguramente algunas instituciones públicas y/o privadas colapsarían, pues el código no escrito de estas instituciones está cimentado en la corrupción. ¿Y cómo hacer para conseguir las metas sin alterar negativamente el sistema, disminuyendo la anomia social?. Un equilibrio eficiente entre estas dos fases, suele mantenerse mientras los individuos obtengan satisfacciones, sintiéndose contentos con las metas culturales y los medios institucionalizados.
Por ello, si la comunidad le muestra a su población lo bueno y lo malo de ciertas actividades, actitudes y valores, tendrá una oportunidad valiosa para desmenuzar y comprender lo enseñado por la estructura social, al mismo tiempo que la estructura cultural se fortalecerá al definir, regular y controlar los modos aceptables en los que un individuo o una comunidad persiguen sus metas, por ejemplo: las personas podrían llegar a comprender que el éxito, el reconocimiento, el enriquecimiento y el poder también se pueden obtener por la vía legal e institucional.
Hace más de tres décadas (por lo menos), resurgió con mucha fuerza una debilidad propia del ser humano: el deseo de hablar de visiones absolutas e irrefutables. Al inicio de los años 80 del siglo XX, el neoliberalismo económico comenzó a expandirse por todo el mundo prometiendo cosas que hoy no ha podido cumplir, por ejemplo: 1. Prometió crecimientos económicos estables y riqueza en la gente, a partir de mayores niveles de producción, sin embargo, la estabilidad económica de México está “prendida con alfileres” en un escenario global; 2. Prometió estabilidad política, sin embargo, el sistema político mexicano en muchas ocasiones no logra superar las barreras que implican los gobiernos divididos y el acceso plural al poder. La clase política gobernante no desea modificar el sistema de representación política, y no se le ve la menor intensión de mirar a favor del interés colectivo; 3. Prometió que la democracia sería un régimen político que traería progreso y desarrollo, sin embargo, en México no ha sucedido así; 4. Con frecuencia se hace una crítica fuerte al llamado Estado benefactor, obeso y burocrático, pero en México no dejan de aplicarse políticas clientelares y populistas. Los gobiernos suelen ser obesos y consumen gran parte de los recursos públicos en gasto corriente, que bien podrían utilizarse en viviendas, en mejorar la educación, la competitividad, la transparencia, la rendición de cuentas, etc. ¿Qué está pasando en México?, ¿es normal tanta impunidad y corrupción?. Lo que está pasando en este país, como en muchos otros, es que padecemos anomia. Existe una degradación en las normas o tenemos carencia de normas morales y sociales; hay deficiencia en la aplicación y respeto a las normas jurídicas por parte del Estado mexicano, e incluyo al gobernado; el cuerpo social es tan frágil y tan desigual, que no ayuda en proveer a ciertos individuos lo que les sería necesario para que logran sus metas como individuos y como comunidad. De hecho, estamos enfermos; de eso no tengo duda, pero tampoco tengo duda de que sí hay medicina para esta enfermedad.