Programa Nacional de Infraestructura
Vaya que nos ha costado el inicio de este gobierno del PRI, y nos ha costado dinero contante y sonante, dinero que han dejado de recibir los hogares mexicanos, empleos que se han dejado de generar, estancamiento en el combate a la pobreza, en suma, nos ha costado parte del bienestar que ya habíamos ganado.
En el afán de pretender marcar una diferencia con el gobierno anterior, los priistas quisieron hacer algunas cosas de manera diferente y algunas otras solamente simular que lo hacían diferente. Una de las cosas que trataron de hacer diferente fue la relativa a la conducción de la economía nacional. Mientras que en el gobierno de Calderón se invirtió de manera muy intensa en infraestructura a lo largo y ancho del país; el gobierno de Peña Nieto comenzó con la premisa de guardarse el dinero, o bien no supo gastar el presupuesto público durante su primer año y medio. Básicamente, esa decisión, con la suma de algunas otras igual de ineficientes, dio por resultado que la marcha de la economía nacional se alentara, tanto que ha llegado a estar prácticamente detenida. Los efectos de estas decisiones se reflejaron casi de inmediato en el bienestar de las familias mexicanas, por una parte los ingresos bajaron, la inflación se incrementó, el empleo se estancó y la economía en su conjunto prácticamente se paró.
Hoy, después del niño ahogado, el Gobierno Federal parece que cambia de opinión. Entiende que lo hecho anteriormente era lo que se tenía qué hacer y, en consecuencia, copia las decisiones y programas del gobierno de Calderón que dieron el impulso económico al país para salir de la crisis de 2008 y que consolidaron una economía sólida, fuerte y reconocida al final de su sexenio, misma que le fue entregada en propias manos a Peña Nieto.
Hace unas semanas se presentó el Programa Nacional de Infraestructura 2014-2018, mismo que contiene un conjunto de proyectos de infraestructura que serán impulsados a partir de inversión pública y que, como ya probamos en el pasado, seguramente tendrán un efecto positivo en el bienestar de los mexicanos. Este programa está compuesto por 743 proyectos y en total equivale a una inversión de 7 billones 754 mil millones de pesos. Esta bolsa se encuentra distribuida en por lo menos siete grandes rubros en los que se desarrollará infraestructura en los próximos cinco años: Energía (PEMEX), 3 billones 299 mil millones de pesos; Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, 1 billón 860 mil millones de pesos; Comunicaciones y Transportes, 1 billón 320 mil millones de pesos; Energía (CFE), 598 mil millones de pesos; Hidráulico, 417 mil millones de pesos; Turismo, 181 mil millones de pesos; y Salud, 72 mil millones de pesos.
La mala noticia para los michoacanos es que a nuestro estado le tocó una parte minúscula de los que se invertirá en el Programa Nacional de Infraestructura ya que solamente se invertirá en Michoacán el 0.35% de la inversión total, lo que contrasta con entidades como Campeche que tendrá el 22 veces más inversión que nosotros o Veracruz que tendrá casi 10 veces más inversión que Michoacán.
Al margen de lo anterior, urge que la economía del país vuelva a reactivarse porque a todos nos conviene que así sea: a los ciudadanos, al gobierno, a los partidos, a los empresarios, etc. Solamente quien no quiere a México es capaz de apostar a que le vaya mal en materia económica, esperemos que la oposición de hoy no juegue este juego, mismo que jugó el PRI en el sexenio anterior.