Perfiles
En cualquier momento los agremiados al Sindicato Nacional Minero estallarán en gritos y vivas de alegría por el retorno de su máximo líder, Napoleón Gómez Urrutia. Empujado por severa persecución política, durante los dos sexenios de gobiernos panistas, el dirigente permaneció casi ocho años en Canadá. De haberse quedado en su país, es decir en México, Gómez Urrutia habría sido puesto preso y ahí estuviera por quien sabe cuentos años. La tenaz lucha del líder, de sus abogados y de los mineros tiene hoy su recompensa: poner en evidencia que en muchos casos las autoridades están sometidas al poder del dinero y la grave corrupción de la justicia en México. Pero hay excepciones que se rescatan y este caso es digno de presumirse. Esta historia apenas registra su primera etapa, quizás la peor, pero lo que sigue no es nada sencillo anticipar. En las etapas por venir se tiene que trabajar desde ya con la voluntad y capacidad negociadora de las partes principales, el dirigente minero y el gobierno federal en sus primerísimos niveles. Un diseño de conciliación entre estas partes para establecer relaciones de respeto, y dejar de lado los sin sabores del pasado. Tocará al gobierno federal ser mediador de alta calidad para evitar que se desborden las enemistades entre el dirigente Gómez Urrutia y el grupo de empresarios que calumniaron y se empeñaron en destruir a líder y al Sindicato Minero y que influyeron en los gobiernos panistas para la persecución usando todo el peso del poder. Lo menos que debiera ofertar el gobierno de Peña Nieto es investigar y castigar ejemplarmente a los funcionarios y exfuncionarios coludidos en este bochornoso y vergonzoso caso.
El mismo tiempo del auto exilio de Gómez Urrutia en Canadá, han permanecido tres huelgas de mineros en el país: Nacozari, Sonora, en Zacatecas y la mina de Taxco, en Guerrero. Ya imagino el revivir de estos mineros que han aguantado ocho años en sus guardias y que hoy sin duda han renovado sus ánimos de triunfo. Las tres minas en las que siguen estos paros laborales son propiedad precisamente de Grupo México, cuyo accionista mayor, Germán Feliciano Larrea, es señalado como el principal enemigo del dirigente minero, Napoleón Gómez Urrutia. El principal bastión de apoyo del líder minero es sin duda la Sección 271con asiento en este puerto y cuyos casi cuatro mil mineros laboran para el mayor consorcio mundial del acero, ArcelorMittal. Su ensanchamiento como empresa en nuestro país está ligada también a la lucha de Gómez Urrutia. En los últimos días de Fox como presidente del país, el 20 de abril del 2006, se ordenó el desalojo de mineros que tenían paralizada la ex paraestatal Sicartsa, y cuya demanda principal, era precisamente el reconocimiento del gobierno de Fox al liderazgo de Napoleón Gómez Urrutia.
En lugar de negociaciones, el movimiento terminó con la muerte de dos mineros, Oscar y Mario, a quienes se les honra año con año. La ex Sicartsa era operada por el Grupo Villacero, de los hermanos Pablo, Julio y Sergio Villarreal Guajardo. El sangriento desenlace del movimiento también fue tumba de este grupo empresarial al verse obligados a “traspasar” sus acciones a Mittal Steel de aquel entonces, que luego se convirtió en ArcelorMittal y dueño de todo un complejo acerero. Sin duda, en esta apresurada transacción, según se dijo tasada en mil quinientos millones de dólares, Gómez Urrutia tuvo mucha influencia. En lo que siguió, los mineros de la 271, con férreo liderazgo interno, se convirtieron en la columna vertebral de apoyo y sostenimiento del dirigente auto exiliado en Canadá. Gómez Urrutia está comprometido a visitar la 271 en cuanto se concrete su retorno a México. En resumen y a la vista, solo hay una realidad: el pronto retorno de un líder. La incógnita mayor es como se habrá de restablecer una relación destrozada desde el poder gubernamental federal, como recomponer una relación entre los empresarios que fueron artífices y financieros de la confabulación contra el líder minero y su sindicato. El gobierno de Peña Nieto tendrá que ser muy oficioso en su mediación porque los empresarios aludidos no representan poca cosa, están en la industria del acero y muchas ramas de la economía y por la otra parte, ya está más que demostrado que Gómez Urrutia también tiene lo suyo. HASTA LA VISTA..