Perfiles
JUNTOS, PERO NO REVUELTOS. Distinguidos cuadros del PRD se han puesto a la cabeza de la campaña nacional de colección de firmas para impulsar una contra reforma a una reforma que aún no existe. Trato de explicarme. Peña Nieto y el PRI proponen modificar la Constitución Mexicana para según ellos modernizar Pemex. La iniciativa está en el Congreso de la Unión y en la Cámara de Senadores, pero no está aún aprobada. Creo que hasta ahí lo entendemos todos, lo que parece no todos entendemos estriba en los alcances, beneficios o perjuicios con la iniciativa peñista. El gobierno federal nos satura en los medios con espectaculares supuestos beneficios una vez que entren en vigor las reformas tal como las diseñaron. A esto se opone la oposición política-partidista, la llamada izquierda, mientras que el PAN es acusado de “chantajear” al gobierno para darle el voto.La izquierda pues, llámense PRD, PT, MC y Morena, esta última que justamente ahora está en lucha por convertirse en otro partido político, juntos y de la mano dan por hecho que el PRI y el PAN sacarán adelante las reformas peñistas y se anticipan a usar el derecho de la Consulta Ciudadana para, desde ahora, impulsar una contra reforma a la reforma en vías de aprobación. Toda la izquierda, lamentablemente dividida, está representada en las instancias políticas que tiene el país justamente representando el sentir de los mexicanos mediante el voto popular.Todas las fuerzas políticas tienen espacios en la Cámara de Diputados y en la de Senadores. ¿Por qué entonces buscar mediante firmas de ciudadanos” ejercer una presión si la ejercen de por sí en los espacios legislativos? A mi entender por dos razones: por la división insuperable entre esas fuerzas de izquierda dibujada en los espacios populares que ocupan quienes las representan y la definitiva, porque son una minoría política ante el PRI y el PAN. Y la prueba está también en ese derecho que defienden al buscar el más de un millón 700 mil firmas para orillar a la contra reforma de la reforma que aún no existe.
Los “Morena” de López Obrador con los perredistas de Cuauhtémoc Cárdenas van juntos “pero no revueltos” en la campaña. Y no se preocupan en ocultarlo. Los perredistas hacen forzada mención del tabasqueño y los “Morena” hasta se mofan del hijo del Tata. “En esta campaña los perredistas buscan la conciliación interna y promover a quienes aspiran a candidaturas”, refieren los representantes de Morena. Y ni digan que esto es invento puesto no se cuidan al decirlo. Pero van juntos en esta campaña por las firmas ciudadanas. También hay que decir que los de Morena abiertamente ponen a López Obrador al frente del proyecto sin escudarse de una “campaña ciudadana”. No hay organizaciones “ciudadanas” atrás de la campaña. Pero tampoco está al frente la estructura partidista del PRD, algo que no deja de llamar la atención y nadie explica el motivo. ¿Hasta ese grado está la división en el perredismo? Yo adelanto que no es problema alguno para sumar el total de firmas que se requiere para el propósito que explican. No veo porqué un ciudadano niegue su firma si va en ella su aportación para defender el petróleo como patrimonio de los mexicanos. Para la izquierda, el problema mayor vendrá después. Por mucho que lo afirmen, de que se trata de una “campaña ciudadana”, es ahora y después un movimiento político partidista en el que coinciden varios partidos por intereses partidistas, más allá de principios. Y es que a los partidos, a todos por igual, pero en este caso a los de izquierda en especial, no los dividen sus principios, sino sus intereses, y las cúpulas que se benefician dividen a los militantes.
ASPIRACIONES. El proyecto de las firmas tampoco es ajeno a manifestar los intereses de quienes aspiran a candidaturas. Ahí estriba el adelantar la campaña para la contra reforma de una reforma que a la fecha no existe. Una semana, un mes quizás, sería suficiente para que millones de ciudadanos salgan a las calles no solo a estampar su firma, sino a movilizarse para defender el patrimonio nacional. La campaña de firmas estará vigente hasta el primero de julio del 2015. Pero antes, quizás este mismo año, se sabrá el destino de la reforma peñista. Lo que sí está en puerta, incluso ahora mismo, son tres importantes cosas en concreto: Una, la urgencia de recomponer la vida interna de los partidos. Dos, la urgencia de movilizar a ciudadanos y mejor aún si hay una causa común, y tres, poner a la vista del consumidor los prospectos a las candidaturas próximas. Y por supuesto que los métodos y fines tienen validez, pero sería más sano, y quizás con mayor éxito, que la gente sepa el juego en el que se le utiliza.
¿VALE LA PENA? Hace cosa de tres meses comenté en este espacio la expresión de varios personajes de todos los partidos políticos un tema de primera importancia para el municipio. Hubo una coincidencia total en por lo menos explorar que en las elecciones próximas se presente una planilla representando a todos los partidos, más concretamente, al PRD, al PRI y al PAN. Sería pues un proyecto político de coalición y que por supuesto lo permite y lo contempla la ley. ¿Una locura? Puede ser esa la definición. ¿Pero no es una locura el cómo esta nuestro municipio? ¿No son de locura los rezagos? ¿No es una locura estar de vecinos con el puerto de mayor peso y proyección y un municipio con todas las carencias? Como municipio, Lázaro Cárdenas merece estar en otras esferas. ¿Cuánto aporta al país la industria y el puerto? ¿Cuánto le regresan en aportaciones? ¿Cuál es el papel que han venido jugando los partidos ante el gobierno municipal? ¿Cuál es el papel que ha venido jugando la gran industria el puerto mismo ante los problemas del municipio? La conclusión es que hay un desinterés casi total y le toca al gobierno en turno navegar con una embarcación sobrada de carga y sin posibilidad de llegar a buen puerto. La competencia electoral es legal, pero quien gana se queda solo y tiene dos opciones: hacer como que hace o de plano desligarse de los gobernados. En ello estriba la importancia de buscar una autoridad de coalición, en la que los principales partidos se involucren directamente en los problemas municipales y no solo en competir por el poder. Esta opinión, al principio aislada y juzgada una locura, está tomando forma y en vez de descartarla, los políticos y los sectores sociales debieran por lo menos, explorar su viabilidad. HASTA LA VISTA