Panóptico
En el tema de la deuda pública de Michoacán, la estrategia de comunicación social del gobierno que preside Fausto Vallejo Figueroa arroja, hasta ahora, dividendos positivos.Más allá de la esgrima verbal o la batalla mediática en la que los legisladores del Partido de la Revolución Democrática (PRD) quieren involucrar a la administración estatal y sus pares del Partido Revolucionario Institucional (PRI) la mayoría de la población y la opinión pública reprueban con fuerza las condiciones paupérrimas en que el perredista Leonel Godoy Rangel entregó las finanzas del estado.De aquí en adelante el gran reto para Vallejo Figueroa será el de persuadir a la mayoría de los actores sociales que su plan de austeridad es la única medicina para aliviar los problemas financieros de Michoacán, sin la necesidad de recurrir a medidas de mayor costo social.Tanto el gobernador como la fracción del tricolor en la LXXII Legislatura del Congreso del Estado deberán estar conscientes de que el perredismo en su conjunto buscará evitar, por todas vías que estén a su alcance, asumir la responsabilidad por las frágiles y peligrosas condiciones en que entregaron el Solio de Ocampo tras una década de ejercicio gubernamental.A nadie debe sorprender que sea Fidel Calderón Torreblanca la punta de lanza o el jefe de los acorazados con la cual el PRD pretende bloquear un ejercicio a fondo de transparencia para saber cómo, cuándo y dónde se aplicaron los cuantiosos recursos que transfirió la Federación y los que llegaron a las arcas estatales vía préstamos bancarios.El exsecretario de Gobierno y hoy diputado local plurinominal es fiel a su exjefe, pero su defensa es endeble. Hasta ahora sólo se ha dedica a acusar al gobierno de Vallejo Figueroa de “inflar” las cifras del endeudamiento. En su cuasi visceral oposición brillan por su ausencia argumentos financieros sólidos.Si Calderón Torreblanca y sus colegas legisladores buscan o luchan por el desarrollo y bienestar de Michoacán, deberían usar las curules para diseñar y construir acuerdos, no como trincheras ideológicas o políticas.Es más, no es hora de los exabruptos, de las estridencias. Como secretario de Gobierno, no fueron pocas las ocasiones en que el hoy diputado plurinominal llamó a la suma de esfuerzos en pro de la tranquilidad y el desarrollo. Sus excesos verbales presentes niegan el pasado reciente y permiten ver que el puesto que por cuatro años desempeño no le abonó en nada a su crecimiento político.***Una cifra importante de cuadros y militantes del PRI en el Distrito Electoral Federal 03 está desconcertada y desanimada por la forma como las cúpulas estatales y federales del tricolor procesaron el tema de la candidatura a la diputación federal por dicha circunscripción.En un primer momento, la inconformidad surgió por el rechazo al registro del exdiputado local y expresidente municipal de Zitácuaro, Juan Antonio Ixtláhuac.Esa acción le dejó entonces el camino libre al empresario del autotransporte público Alfredo Vilchiz Alvarado.Analistas políticos de la región consideraron que esa decisión beneficiaba al grupo político en cierne encabezado por el exdiputado local y hoy alcalde zitacuarense Juan Carlos Campos Ponce.La lectura tenía un alto grado de objetividad, sobre todo porque Campos Ponce había llegado a la jefatura de la Comuna zitacuarense aglutinando a grupos de priístas inconformes con algunos viejos liderazgos del tricolor en la demarcación, amén de los apoyos que recibió de algunos sectores del perredismo.Ese dato sirvió además para generar una fuerte expectativa de triunfo de Vilchiz Alvarado, toda vez que el hasta entonces candidato del PRI a la diputación del PRI por el Distrito Electoral Federal 03, se pensó, contaría con el apoyo de la estructura municipal y una solvencia económica para llevar a buen puerto sus aspiraciones.El estado de ánimo de los seguidores de Vilchiz y del una parte importante del equipo de Campos Ponce llegó a tal euforia que llegaron a decir que iban a “sepultar políticamente” a Silvano Aureoles Conejo si el excandidato a la gubernatura michoacana buscaba ser el abanderado del PRD a la curul por el Distrito Electoral Federal 03.Silvano Aureoles ganó la candidatura y días después Vilchiz Alvarado fue desplazado por el CEN del PRI, tras un dictamen del Trife para que los partidos cumplieran con la cuota de género en sus prospectos a la Cámara de Diputado y el Senado.Aunque nunca se dijo públicamente, en la decisión de la cúpula priísta nacional jugó un papel determinante la “debilidad” de ciertas candidaturas a la hora de hacer los remplazos.A Vilchiz Alvarado le tocó perder y en el aire de los círculos políticos quedó flotando la idea de que su candidatura no fue bien trabajada por los grupos que estaban apoyándolo.Ahora que el Trife desechó la impugnación que hizo al desplazamiento de su candidatura, el PRI en el Distrito Electoral Federal 03 no parece tener un futuro promisorio el 1 de julio.Importantes cuadros del tricolor en Zitácuaro, cabecera de la circunscripción, vaticinan una fuerte derrota y consideran que en todo el proceso para elegir abanderado al Congreso de la Unión hubo acciones inexplicables, ya que por primera vez en 12 años el PRI tenía altas posibilidades de recuperar la curul.Jugaban a favor el desgaste tanto del PRD luego de diez años de gobierno estatal, como un Aureoles Conejo débil tras la contienda por el Solio de Ocampo.