Panóptico
En tiempos electorales las promesas se multiplican hasta el infinito. Felipe Calderón realizó una nueva gira de trabajo por Michoacán y no fueron pocas las veces en que se comprometió a establecer una nueva etapa de colaboración con el gobierno estatal que encabeza Fausto Vallejo.Si al calendario y la coyuntura políticos nos atenemos, las expresiones del presidente de la república no pasarán de un rosario de buenas intenciones, y ello porque darle un fuerte apoyo a los michoacanos en estos momentos impulsaría, sin duda alguna, a un gobierno de extracción priista.En los últimos días, Vallejo realizó una de sus mejores acciones en materia de diplomacia política, pero no serán suficientes para “despartidizar” o “despolitizar” el desempeño de un gobierno federal empecinado en subirse a la palestra político-electoral.Ningún michoacano en su sano juicio apostaría por una relación con la Federación parecida a la que estableció el perredista Leonel Godoy Rangel en el último cuatrienio, pero la realidad política no permitirá un trato terso y de colaboración, más allá de miles de buenos deseos.El gobernador michoacano puso las cartas sobre la mesa y de ahí que el mismo primer de tres días de visita de Calderón se anunciara una “nueva etapa” de colaboración para enfrentar a las bandas del crimen organizado que secuestran, extorsionan y amenazan a Michoacán.Como preludio a ello, se reveló un día antes que durante el encuentro privado Calderón-Vallejo en Palacio Nacional se acordó acelerar la depuración de los cuerpos de seguridad, recomponer el tejido social e iniciar una campaña de promoción de la denuncia ciudadana por cualquier tipo de agresión, extorsión o amenaza de los grupos criminales.Importantísimos anuncios, así como la intención del mandatario mexicano de revisar otros temas relacionados con el desarrollo social, económico y financiero de la entidad.“Procuremos más ser padres de nuestro porvenir que hijos de nuestro pasado”, decía Miguel de Unamuno.Esperemos que Calderón haya sido sincero en su más reciente visita de trabajo a su tierra natal y sea en sus últimos meses como presidente de México el forjador de un mejor porvenir para los michoacanos.***Los integrantes de la LXXII Legislatura del Congreso del Estado de Michoacán de Ocampo deben meterle el acelerador sus trabajos, para evitar que los tiempos político-electorales que se viven influyan en su desempeño o bien hagan caer en la improductividad o parálisis al órgano parlamentario.La situación social y económica que encara la entidad exige una respuesta rápida y eficaz. Los diputados deben armonizar sus trabajos con las necesidades de los gobernados.Fausto Vallejo ya dijo en qué dirección piensa orientar su administración, de manera tal que a los legisladores les corresponde ahora ver la forma cómo empatarán los objetivos del gobierno con los de la ciudadanía que representan.Uno de los temas sustantivos para el nuevo gobernador es el de la transparencia y la rendición de cuentas, luego de una administración godoyista acusada de opacidad, despilfarro y malos manejos.En esta línea, la Comisión Inspectora de la Auditoría Superior de Michoacán jugará un papel de primer orden.De sus revisiones y análisis de la Cuenta Pública 2011 habrá más de una conclusión que debe llevar al actual gobierno a no incurrir en los mismos excesos.Sobre el presidente de dicho panel, el zitacuarense Juan Carlos Orihuela Tello, los reflectores estarán dirigidos.Sacar a luz las irregularidades del pasado y evitar opacidad en la presente administración serán dos de sus grandes retos.***En estos días gran parte de los gobiernos municipales dirán cómo piensan recibir y gastar los recursos que les transfieren anualmente el estado y la Federación.Hay algunas administraciones de dicho nivel de gobierno que ya recibieron el aval de sus respectivos cabildos para sus presupuestos de ingresos y egresos 2012.En varias demarcaciones las promesas de campaña no empataron con la realidad, y lejos de aplicarse medidas de austeridad prevalecerán los altos índices de gasto corriente.En algunos casos, como en Zitácuaro, el Cabildo local aprobó un aumento del 10% al servicio de agua potable y alcantarillado.Esa decisión contrastó con el caso de Morelia, en donde no se aprobó una petición en dicho sentido y se demandó una revisión del organismo encargado en la materia antes de darle luz a un alza.Ante un año difícil en materia económica tanto internacional como nacional, los municipios deben ser cuidadosos en el manejo de los recursos que reciben, pero también en sus expectativas, ya que cualquier descenso en el flujo planeado impacta de manera directa en la ciudadanía.