Michoacán: panorama 2015
A un año de distancia de la creación de la la Comisión para la Seguridad y el Desarrollo Integral para el Estado de Michoacán, (la comisión de las dos mentiras, murmura la gente en corto), la situación en la región de la tierra caliente michoacana, no es muy diferente a la que vivía a principios del 2014. Hasta donde se alcanza entender, la justificación de tan singular medida, para sustituir de facto los poderes constitucionales de la entidad, por un Comisionado plenipotenciario, tenía como propósito primordial y más urgente la toma del control y la pacificación de los municipios en conflicto, entre los que destaca por su importancia, precisamente el de Apatzingán.
Hoy día, habría que preguntarles a los habitantes de esa región, si efectivamente el desempeño de sus actividades cotidianas, se da en los términos en los que las declaraciones mediáticas de las autoridades de dicha Comisión describen desde la ciudad de México.La verdad oficial sobre Michoacán, confeccionada en esos términos, para que la percepción nacional e internacional sea de tranquilidad y normalidad, contrasta con los acontecimientos diarios.
Los hechos focalizados, como elegantemente se les llama a las refriegas, balaceras, matanzas y desalojos, siguen siendo los mismos, en los mismos sitios y con los mismos actores; solo que ahora, no se sabequiénesson policías y quienes han dejado de serlo; lo único cierto es que todos portan armas y vehículos, que hasta hace unos días eran patrullas de la fuerza rural y ahora resultan como robados.La estrategia de aliarse con los delincuentes, no podría dar otro resultado.
La situación que se vive en esa región, no es exclusiva en el estado, con diferentes grados e intensidades, se replica por toda la geografía de la entidad en donde siguen operando con toda impunidad las células de los denominados grupos de élite.
Así es como inicia 2015, un año determinante para el futuro del Estado, en donde habrán de ser renovados los ayuntamientos, los diputados locales, los diputados federales y la gubernatura del estado.
Bajo estas condiciones reales: con una administración estatal emergente en quiebra; con una clase política en el total descrédito ; con una economía desplomada; con innumerables grupos de poder anti sistémicos actuando en la más completa impunidad; con el virreinato aún vigente; con una sociedad hastiada hasta la coronilla, es que los ciudadanos michoacanos, prácticamente sin opciones, tendremos que elegir a “nuestros representantes populares”, que ya despliegan actividad, ofertando toda clase de promesas y dádivas, sabedores que aunque el voto ya se cuenta uno a uno, la ignorancia y la pobreza que priva en la entidad, permite que todavía se compre. A poco no?