Michoacán: otra vez, borrón y cuenta nueva
Las camadas de nuevos ricos, amigos, parientes y compadres, que tradicionalmente resultaron beneficiados por administraciones estatales, así como todos aquellos funcionarios públicos que de la noche a la mañana se hicieron millonarios pueden seguir durmiendo tranquilamente. Aquí no va a pasar nada; a la corrupción institucionalizada de la burocracia en turno, habrá que agregarle la impunidad respectiva, a fin de lograr el circulo vicioso perfecto, que caracteriza a nuestro país por todo el mundo. ¡Corrupción e impunidad! En casa, el discurso oficial de hoy, muy lejano de aquel que reclamaba que “Michoacán merecía respeto”, está orientado a que hay que ver hacia el futuro y no al pasado. Mejor pensar en nuevos o viejos impuestos, que recuperar todo lo saqueado. De nada sirvieron, los airados reclamos de una sociedad hastiada de tantos funcionarios corruptos; de empresarios sin pagos; de enfermos sin medicinas; de estudiantes sin becas; de burócratas sin prestaciones sociales y médicas, escamoteadas por los gobiernos en turno. De poco sirvierontambién las auditoriasy los enjundiosos discursos contra las administraciones anteriores , pues a la fecha no hay ningún responsable de la terrible crisis financiera, que hoy tiene postrado al actual gobierno a grado tal, que no le permitecumplir con sus más elementales compromisos.
El saqueo a las arcas públicas no es nada nuevo. Seguramente existe, desde la creación misma del estado. Para nadie es un secreto, que durante el ejercicio de cada administración estatal, federal o municipal aparecen los prestadores de serviciosconsentidos; los sindicatos y las organizaciones aliadas, así como las oposiciones negociadoras, que bajo los arreglos respectivos, (que, por supuesto nada tienen que ver, ni con el desarrollo equitativo del estado, mucho menos con el bienestar de los ciudadanos), hacen los arreglos y componendas para cuidar sus posiciones y prebendas, cubrir lo desaseado y si es posible - porque no -, coadyuvar ala gobernabilidad de la entidad.
Poseedor de cuantiosos recursos naturales, de una invaluable cultura y tradición, y de una ubicación privilegiada, Michoacán, hoy día, es una entidad sumida en la inseguridad, la pobreza y el analfabetismo. Con un gobierno de facto impuesto como en la época colonial y una clase política incapaz de gobernarse a sí misma, los michoacanos carecemos de opciones electorales de frente al proceso que en unos meses permitirá la renovación de todos los puestos de elección posibles. No será con campañas de promoción turística, ni con declaraciones mediáticas como habrá de restablecerse la tranquilidad y la confianza de la sociedad. Por más que se publicite que el crimen organizado ya no existe, y que la entidad está en paz, la inseguridad sigue siendo el mayor obstáculo para este importante evento, particularmente en aquellos lugares de la geografía michoacana en los que los delincuentes fueron habilitados como guardianes de la sociedad. Y si no, al tiempo. Que no será mucho.