Servir en la verdad a la nación
Se ha complicado tanto el proceso de la Reforma Laboral, su aprobación no ha sido expedita ni las intenciones para someterla a tantas idas y venidas han sido transparentes. Una cortina de humo levantan los discursos en un lenguaje de jerga política, sin la sencillez del pueblo. Se pretende hacer creer a la sociedad que todo es por su bien, es una ficción populista. Quieren vender la idea de que no se trata de favorecer a algunos líderes perpetuos, antidemocráticos que le sirven al partido. Los comunicadores lo señalan con claridad. Pretenden los legisladores que van a trabajar con seriedad y rapidez como lo han hecho siempre (es de todos conocido como lo han hecho siempre). Quieren hacer sentir que así están sirviendo a la gran familia de los mexicanos. Ellos pretenden decidir por decreto las necesidades y los tiempos de México. Ignoran que los tiempos los dicta la realidad, México tiene prisa, afirmó un legislador de la oposición. El mexicano está dotado de inteligencia, no es un bruto, su inteligencia es grande, no es un lelo aunque es flojo para cultivar su inteligencia. Por eso necesita actuar como ente inteligente y guiarse por los valores universales, más que por la conveniencia y la coyuntura. Los valores se organizan en torno a cuatro polos según los psicólogos, la verdad, el bien, la belleza, Dios, movidos todos por el amor. Los legisladores para ser grandes y auténticos necesitan reflexionar sobre su ser y quehacer y conocer su verdad, así serán señores de sí mismos y entenderán su misión y la cumplirán. Sólo así serán valiosos y acabará su gran desprestigio ante la gente, podrán ser apreciados. Su verdad es simple y lo percibe el sentido común del ciudadano de la calle. Los mismos legisladores lo aceptan en el discurso aunque no lo viven en los hechos. Están ahí para servir a todos, no para buscar intereses facciosos de sus cuates y de su grupo ni individuales egoístas. Esto los hará pisar en un terreno sólido y claro, practicarán la verdad, la coherencia. No tendrán necesidad de mentir, maquillar la realidad, convertirse en sofistas que juegan con las palabras para inventar verdades huecas, aparentes, para “envolver” a la gente. Esto sucede cuando hablan de no restringir la forma de elección democrática de los líderes a una sola fórmula de elección directa. En realidad sólo se trata de escoger la forma que más favorezca a la democracia e impide la perpetuidad de los mismos jefes que no favorecen la democracia. No se evadirán en su mundillo de ficción. Así no tendrán que ocultar sus verdaderas intenciones en la gestión pública, su lenguaje será llano y coherente confirmado con los hechos. Cuestión más delicada es la verdad de los partidos chicos, su peso se vuelve estratégico y decisivo, es el gramo que inclina la balanza. La gran causa que ellos defienden queda manifiesta en la intervención del coordinador en la Cámara de Diputados que refrendó su alianza con el PRI. No se norma por una plataforma, por principios e ideales propios. Los graves daños del medio ambiente son causa abandonada. Un niño tuvo un sueño escatólogico, celeste, de los tiempos definitivos. Vio senadores y diputados humildes, que sirven como los últimos, que renuncian a sus cálculos políticos, que no buscan el protagonismo y viven preocupados, no duermen por los sufrimientos del pueblo. Son muy humildes y libres de bajas pasiones, de ambiciones. No buscan enriquecerse ni ser famoso. Son profundamente verdaderos, nombran la realidad con sencillez, objetividad, no levantan cortinas de humo. No se adornan con grandes frases tomadas de lugares comunes, no pretenden ser los mejores legisladores en el mejor país posible. No cambian el sentido de las palabras, cuando dicen México no quieren decir “yo” o mi partido. Este ideal podrá ser alcanzado sólo cuando el servidor llega a su madurez, cuando es capaz de negarse a sí mismo, -según la Palabra del más grande de los maestros-, de valorar al otro, al pobre, al miserable. Actos de esta pureza y nobleza son posibles por el amor desinteresado, que da todo a cambio de nada y con la ayuda del Padre más padre del universo. Estemos atentos a la actuación de nuestros legisladores según los diferentes colores y según sus cálculos políticos. Los verdaderos móviles de su conducta, su discurso y la realidad de la reforma laboral, el servicio que dan a su partido y el que dan a los mexicanos sobre todo a los pobres y miserables. Necesitamos formarnos nuestro criterio, tomar nuestra distancia y pensar qué podemos hacer como células del cuerpo social, por la transparencia, la democracia y una vida más digna y justa.