La vía de la fe a la fuente secreta
¿Ustedes qué opinan, nuestra gente tiene una gran capacidad de pensar siguiendo las leyes de la lógica, es capaz de concentrarse, de guardar silencio para reflexionar sobre sus asuntos?Para responder, hagamos juntos un ejercicio de reflexión, dándonos el placer de pensar.Partimos de algunos hechos, son botones de muestra de muchos acontecimientos vergonzosos. Se ha perdido la conciencia del valor de la persona humana, altísimo, el centro de la vida social. Así se explica asesinato triste e indignante de María Santos, la ex alcaldesa de Tiquicheo. En Morelia se violan los derechos de tantas personas en las tomas de las calles, en las quemas de bienes que tienen su dueño. Hay dolor, depresión, fracaso escolar por el amor adulterado de las parejas, reducido a atracción instintiva, aventura, juego, tan infiel y cobarde.La solución a tantos problema, es tan sencillo se encuentra al alcance de nuestras manos. Hay devolver al ser racional su interioridad, la facultad e pensar, de reflexionarse, mirarse a sí mismo para devolver al hombre el dominio de sí mismo guiado por las exigencias inscritas en su corazón.Hay que ser capaces de hacer un alto, salir de la rutina, romper el ritmo alocado de la vida, guardar silencio para encontrarse consigo mismo. Sigue siendo válida la exigencia de Sócrates: “conócete a ti mismo.Los comunicólogos afirman que el hombre bajo la influencia de la televisión y los otros medios no piensa, sus ideas son pobres, breves y fragmentadas. Vive en la superficie de sí mismo, a la deriva, le falta peso porque no tiene aquello que lo distingue de los animales, su vida interior, la reflexión que le permite ser libre.Las causas están a la vista y tienen gran influencia: el dominio tiránico de la ciencia y tecnología: lo que se mide, se pesa, se experimenta en laboratorio es lo que vale. Es lo efectivo y se utiliza para la productividad y a fin de todo, el dinero, los grandes negocios. Han introducido una revolución universal en las pautas de conducta.Las consecuencias también están a la vista. Se pierde la noción de la persona humana en su integralidad, ser animado por un alma espiritual con una sed infinita de amor y de inmortalidad.Sin los valores básicos de la vida humana, todo fluctúa y se corrompen los valores: se desnaturaliza el amor, se pierde el respeto a la persona humana, el sentido de la gratuidad. Las personas se vuelven burdas como los Simpson, encerradas en un egoísmo feroz y convenenciero.La gente entra en un ritmo de vida implacable, bajo el determinismo de las leyes de la materia, de los procesos sociales del libre mercado, del trabajo. El individuo se vuelve un robot, no se da el tiempo de pensar.La persona pierde su libertad, se vuelve un ser mecánico. Es libre a tontas y a locas porque no está amarrado pero no dirige su vida, lo llevan, como se ven los obreros de una fábrica o ciertos profesores en las manifestaciones.La televisión nos convierte en seres irreflexivos, movidos pro intereses materiales y ansiosos de diversión. El mundo de la tecnología y de los negocios nos convierte en unidades de producción, en robots, vacíos de pensamientos y por lo tanto sin peso y sin orientación firme y sólida..La persona humana se cierra espacios, se mutila en sus posibilidades y alcances y no logra su realización plena. Deambulan por nuestras calles muchas personas insatisfechas, frustradas, enfermas.Es necesario ir contracorriente y rescatar la dimensión espiritual del hombre, reactivar sus facultades portentosas de inteligencia y decisión libre. Hay que salir de una existencia automatizada y llena de ruidos y presiones, para romper el ritmo y darnos todo el tiempo a nosotros mismos gratuitamente, sin presiones de dinero.Se necesitan espacios de silencio, de reflexión, de tranquilidad al margen de la corriente loca y ruidosa de la vida. Se puede romper la rutina y los círculos viciosos que nos tienen atrapados con fines materiales que no valen la pena.Espacios de quietud, tranquilidad, lejos del ajetreo del ruido de las ciudades, de las fábricas, las oficinas. Hay que romper el ritmo acelerado, implacable de trabajo producción dinero. Si se detiene la gran máquina de la producción habrá menos objetos de consumo, nada más, no pasa nada de importancia.Hay que vencer la fobia de pensar, es simple. No hay que tener pánico de desconectar la tele, apagar los ruidos y pasar mucho tiempo reflexionando. Se puede usar con deleite facultad más noble del hombre, su capacidad de reflexionar, de orientar su vida con creatividad y sello personal.Hay que quitar mugre y la basura que tapan la interioridad del hombre, hay que quitar la capa gruesa de aceite que cubre la fuente para pensar con deleite y tomar opciones, ser verdaderamente libre. Afortunadamente hay centros que facilitan el recogimiento y la reflexión, como el Monasterio de la Madre de Dios, cerca de Ciudad Hidalgo, Michoacán. De su tipo solo hay dos en América Latina. Es para quienes gustan de las alturas de la reflexión, profunda y maravillosa, del recogimiento.Es un lugar apartado, como para ejercicio de alta montaña, no apto para principiantes. se goza con el aire de las alturas y la frescura de la fuente interior, se recargan las energías.La recompensa es preciosísima: encontrar el misterio personal, el sentido de la vida, el Compañero secreto riquísimo, invencible, bondadoso al fondo de la fuente interior.Si sólo el hombre se encontrara a sí mismo y orientara su vida hacia las metas más nobles….