Entra en el drama terrible de Cristo
No podemos ver el misterio pascual como espectadores, desde la tribuna, necesitamos entrar en el drama y vivir los pasos de la pasión, muerte y resurrección.En tu vida. Queremos entender nuestra vida en los pasos más tremendos. Necesitamos aceptar y entender el dolor, cuando conocemos el fracaso, la traición, la muerte de un ser querido. Necesitamos entender la prueba más grande que nos espera, nuestra propia muerte. Más temprano que tarde se nos anuncia una enfermedad incurable, una situación límite. Podemos pasar la prueba sabiamente sólo guiados pro el Mesías.Dios habla. El plan salvador de Dios, la historia santa tiene un punto culminante y central en la muerte y resurrección de Cristo. Es el momento más fuerte, más rico, de significación profunda y vital para el hombre. Ahí el hombre pasa de la perdición a la vida de Dios. La pasión, muerte y resurrección de Cristo que celebramos en la semana santa y el domingo de resurrección no es una historia pasada o una telenovela para pasar el tiempo, no es algo que podemos ver desde fuera, desde lejos. Cristo murió y resucitó en el pasado pero por el poder de Dios, la historia es actual y se repite en tu vida. Cristo ya vivió sus pasos decisivos pero nosotros lo estamos viviendo ahora. La historia de salvación se realiza en tu vida. Los pasos dolorosos y gloriosos de Cristo no son un recuerdo o un rito solamente. Son un memorial, es decir se ajustan a hechos pasados pero son vivos. El dolor y la gloria de Cristo se hacen actuales y se encarnan en la vida de cada cristiano. Los pasos de salvación se viven decisivamente en nuestra vida. Nosotros conocemos pasos de dolor cuando conocemos la incomprensión, la ingratitud, la ofensa, la tristeza. Nuestra pasión la vivimos en el cansancio, el dolor. También vamos a pasar el paso de la muerte con angustia, pánico, rebeldía mayores a nuestras fuerzas. El pecado de que está lleno nuestro mundo nos ha traídotanto sufrimiento y el peligro más grave y eterno de condenarnos, de perder definitivamente el Bien supremo, Dios y su vida plena, la felicidad que siempre deseamos. La victoria de Cristo será realidad para nosotros cuando la vivamos en nuestra existencia, cuando derrotemos el pecado en todas sus formas, cuando venzamos a Satanás y pasamos a la otra orilla de la herencia paterna, la vida más bella y eterna, seamos santos y bienaventurados en la fiesta del cielo. Necesitamos entender los pasos de la vida de Cristo para copiarlos en nostros y entender nuestros propios pasos de sufrimiento, dolor, muerte, resurrección a la vida de amistad con Dios y vida definitiva cuando seamos admitidos con Cristo y con los santos en el cielo. Por eso sigamos con recogimiento sagrado y veneración cada paso de la semana santa, desde el Domingo de Ramos hasta el día de la resurrección. Es el camino que nos sabe muy sabios para vivir nuestra vida y llegar al destino definitivo junto a Dios. El domingo de Ramos entra a la ciudad del crimen, la que tortura y mata al Hijo de Dios. Sigue cada paso del Mesías hasta entrar en el torbellino final. Asiste con él a última cena, cuando él deja su testamento de amor en la eucaristía y el sacerdocio. Acómpañalo cuando, hecho una carnicería, entrega su vida. En silencio, recogimiento y oración espera en el huerto hasta encontrarlo resucitado, testigo de la vida plena y del mundo nuevo de la resurrección y del amor de Dios.Vive intensamente. Deja las cosas tantas y vanas del mundo, decídete a entrar en los pasos tremendos de Cristo, aprenderás a vivir con él la pasión y resurrección de tu vida.Cristo con nosotros. Cristo está aquí, te invita a unir tu vida con la de él, presente bajo el signo de pan y vino, entregando su vida y resucitando.Para platicar en familia. Es importante organizarnos para y apoyarnos para volver todos a Dios. ¿Qué podemos hacer?