Diálogo
¿Los profesores de la Coordinadora defienden la educación o qué defienden, en realidad, más allá de sus discursos? Sólo tratemos de tener un criterio bien formado sobre este acontecimiento. Estamos padeciendo, seguiremos padeciendo paros de los profes democráticos, abandono de los educandos. Al mismo tiempo se repetirá la toma de la ciudad, no por los insurgentes ni por los soldados de la Revolución Mexicana ni por hordas salvajes de vándalos sino por los profes de la Coordinadora. ¿Entiendes tú a los democráticos, defienden la calidad de la educación, o sólo buscan intereses facciosos y ventajas materiales de su gremio y se escudan en discursos y proclamas falaces? Tienen en el rostro fuerza de convicción, ¿realmente creen lo que dicen o se dan cuenta de que mienten? ¿Están envueltos en sus propias mentiras que creen lo que afirman, evadidos en su mundo de ficciones? La maldición de los vándalos nos alcanza y traerá todavía, bajo un sol implacable, el desquiciamiento de la ciudad: la contaminación aumentada, horas de trabajo perdidas, abandono de las escuelas y los alumnos, pérdidas materiales de los comerciantes, sentimientos de impotencia, ira y repudio de la mayoría. ¿Es la maldición por la que las mayorías tienen que estar sufriendo el desorden, una situación incomprensible, impuesta por unos cuantos? ¿Hay quien defienda la educación con medidas eficaces y no sólo con discursos? Parece que vivimos en la “realidad retórica”, como la “realidad virtual” de los chavos. ¿Quién garantiza el orden y el estado de derecho, aceptamos que, en los hechos somos una sociedad sin ley? ¿Por qué se toleran atentados contra la sociedad ante la autoridad que permanece inerte, pasiva? ¿Qué poderes ocultos apoyan a los jugadores que saltan a la cancha, mejor dicho a las calles? ¿Hay padrinos poderosos y ricos que hacen pesar su influencia? Los obispos de México piensan que “es deber de todos cooperar para que los sindicatos no sean cooptados por liderazgos sempiternos o ideologías ajenas a la labor educativa" (Conferencia del Episcopado Mexicano, 22). ¿Es válido que todo mundo entienda la educación y sus leyes según sus conveniencias? La educación es una, los obispos de México la describen así: “La tarea educativa es algo más que la transmisión de conocimientos: comprende también la asimilación de valores de manera estable por parte de la persona y orientación decidida hacia la libertad con responsabilidad que permita que el educando prefiera el bien sobre el mal y la verdad sobre el error…” (Ibid. N. 14). ¿Se dan cuenta los actores de las movilizaciones, asumen la gravedad de la educación por la que se renueva la sociedad formando personalidades de verdad, compromiso social y de excelencia? Se entiende la trascendencia de esta tarea para salir de las crisis: ignorancia, corrupción, ola de violencia y muertes que tronchan el bien sagrado, precioso de la vida, la inmoralidad, Otra verdad de primero de primaria es que la educación debe responder a los retos que nos plantea el mundo actual, que debe superar incompetencias, rezagos, formación mediocre, títulos de profesores que no corresponden a nada, falta de estudio con sus corrientes pruebas. En todas las empresas se exige preparación profesional y formación permanente. En todo trabajo hay normas y tareas que cumplir, es de elemental justicia. Hay que desquitar un salario muy bueno en nuestro medio, seguro, con prestaciones jugosas. En todas las computadoras, si un ship no sirve lo cambiamos, si no está bien hecho no lo ponemos. Así es en el aparato social con todos los profesionistas, también con los profes. Si el sindicato ha perdido la brújula y ya no cumple su tarea en el sistema educativo, ya no tiene razón de ser, es un aparato caduco que puede ser nocivo para la educación de calidad. ¿Y qué hace la sociedad democrática, avanzada de los tiempos ultramodernos? Es el pueblo democrático el que conduce la historia, los funcionarios son sólo servidores, los profesores son sólo servidores de la educación. Todos formamos una gran familia, corresponsables de la tarea educativa, maduros para enfrentar a los enemigos que la quieren secuestrar. Tenemos una fuerza invencible que nada puede detener en su marcha hacia el bien y la verdad. Mención especial merecen los papás de los escolares, ¿cómo pueden estar impasibles, totalmente desactivados, ajenos apáticos cuando se atenta gravemente contra derechos graves de sus chiquitos, los derechos educativos? El despertar del cuerpo social será hermoso, espectacular. Pero ¿cuánto tiempo habrá que esperar? El despertar empieza en ti y se propaga a los demás. Tú tienes el poder divino de hacer que empiece hoy.