Diálogo
EL TERROR ANTE LO DESCONOCIDOEl paso del tiempo en el año nuevo, nos sacude muy en lo profundo, en las profundidades subterráneas del inconsciente, nos pone a pensar. Tenemos que encarar el destino del hombre y su misterio, fascinante y tremendo como lo sagrado. Detrás del paso del tiempo levanta su sombra otra realidad que muchos no han asumido, el final, la muerte. Vivimos inmersos en el tiempo, nuestra vida está penetrada de tiempo, es una categoría de nuestra existencia. El antro tenebroso del terror libera los fantasmas, las fuerzas terribles salidas de las leyendas, de la fantasía loca del hombre, los miedos, hijos de seudo creencias, fantasías, donde se manifiesta la dimensión espiritual del hombre. Aparecen las furias terribles, las fuerzas ocultas que nos causan zozobra y terror, como el cuento del fin del mudo. Nos sentimos expuestos, desamparados. Necesitamos ubicarnos serenamente como personas adultas, razonables. El cristianismo en la historia expuso de la vida humana los mitos, los cuentos terribles, amplió el horizonte donde el hombre se ubica con claridad, en la justa dimensión. Tiene del hombre una visión grandiosa y precaria al mismo tiempo. El hombre es inmortal pero está rodeado de limitaciones y confrontado a la enfermedad y la muerte. El destino, como una suerte, como algo que te imponen fuerzas superiores que pueden llevarte a tu destrucción total, reducirte a la nada, la fatalidad no existe. Es cierto que la muerte que se acerca como una certeza plantea interrogantes o certezas de importancia trascendental. ¿la muerte es la desaparición, el aniquilamiento o es paso a la realidad de la felicidad verdadera, del amor y la gloria? El cuestionamiento tiene una imprescindible dimensión moral, si el paraíso final existe y es el destino definitivo del hombre fijado por el Creador, para alcanzarlo hay que cumplir los mandamientos del creador, como debemos seguir el instructivo de uso de cualquier aparato. Perdón por la comparación. El año venidero es la gran oportunidad para hacer un uso sabio de la libertad y enmendar los pecados, las transgresiones a un código inscrito en el corazón del hombre, para seguir la voz de la conciencia rectamente formada, la voluntad del Dios que te ama y quiere llevarte a tu realización, plena y definitiva. Es una gran oportunidad para convertirse a Dios y quitar las conductas de crimen, corrupción, egoísmo radical, soberbia. En la antropología cristiana occidental sólo existe Dios y los hombres, los terrores tenebrosos, ocultos no existen. Los demonios que tienen fuerzas superiores y terribles hacen lo que Dios les permite hacer. Para quien lleva el tesoro de la fe de Cristo, personaje histórico que trae los secretos de Dios, su Revelación, Dios un Dios bueno, su poder infinito lo pone al servicio del hombre porque es el más bueno de los papás. Sólo quiere amar al hombre y darles sus inmensas riquezas de vida auténtica, plena, feliz. Tal es su locura de amor que entrega a su Hijo, como lo celebramos en navidad, para volver a él a las criaturas descarriadas, hacerlas sus hijos y darles la herencia más rica que no quitan los secuestrados ni termina nunca. La Biblia, preciosa herencia de la cultura occidental, presenta una experiencia maravillosa de Dios que es un Papa solícito, que vela siempre por su pueblo, “no duerme ni reposa el guardián de Israel. Lo conduce con su sabiduría y amor, repite la tradición milenaria. El mismo lo guía por el camino de la Ley, es el ángel que lo acompaña hasta llevarlo a la casa paterna. En esta visión, el año nuevo aparece iluminado, lleno de sol, el hombre puede conducir su vida como sobre una autopista de cemento. El viaje más bello hacia la felicidad definitiva continúa. Podemos seguir entusiasmados animados por una esperanza inquebrantable. Ante lo desconocido como el año nuevo siente miedo, desamparo, siente la amenaza de las terribles fuerzas ocultas, hay que cambiar las ideas y seguir la luz de la verdad del hombre. El hombre es el responsable de su propio destino, el conductor de su propia historia, el que se dirige al éxito y a su realización plena, al destino maravilloso y eterno fijado por Dios. Debe continuar la tarea grandiosa. Tiene que batirse contra la limitación, la adversidad, la maldad de sus hermanos de raza, debe detectar el canto de las sirenas y librarse de las pulsiones de pecado y muerte, de las seducciones de la maldad, debe superar su inclinación a lo peor. Tiene jugar como un campeón, luchar como un héroe. Tal vez se siente infinitamente pequeño y que la carga lo aniquila. Puede conocer transitoriamente el fracaso. Pero tiene la victoria total y la gloria asegurada si se sitúa en la sabiduría de Dios y adopta su visión infinita y eterna para entender qué plan y seguir al Sabio, al Maestro. Si va en alianza con Dios, el Dios de la vida y de la gloria, la victoria está asegurada. Lo desconocido no aterroriza con sus fuerzas superiores y terribles, la muerte que se cierne en su cielo, debemos avanzar seguros porque el Dios bueno de la vida y el amor, es siempre fiel a su promesa: Yo estoy contigo.