Conversión ¿Qué es eso?
Los hombres tienen un poder divino: son capaces de salir del caos que ellos mismos crean cuando reconocen sus crímenes, se convierten de mente y de corazón; y enderezan el rumbo. Conversión es un término que usa Jesucristo cuando ve al hombre cargado de maldad y de pecado y lo invita a cambiar de conducta. Quise traducir “conversión” al lenguaje social, de la vida pública y no encontré el término. En su diccionario no existe. Se quiere ganar la guerra contra el Crimen Organizado con operativos, a fuerza de armas, con juicios y encarcelamientos. Aunque se ha defendido al pueblo honesto, la victoria aún se ve lejana y la situación de intimidación, presión e inseguridad son el pan de cada día. El problema es de fondo, está en el corazón del cuerpo social o, si quieren, en sus cimientos y columnas: no hay moral. Del corazón inmoral del hombre procede la maldad y todos los crímenes. Se han derrumbado los principios universales y sus sistemas. Los hombres se los sacuden y son convenencieros, manipulan la ley, se corrompen los jueces para atender una clientela de convenencieros, caprichosos, oportunistas. Los grandes valores absolutos sólo existen en los discursos, sin sustento en la realidad. Muchos viven en la realidad no virtual sino convenenciera y falsa. El hombre pretende hacerlo todo bien, se ve a sí mismo impecable. Es prisionero de su ceguera profesional. No hay reconocimiento de las propias faltas, sí de las faltas de los demás. En el hombre de hoy, muchas veces no cabe el reconocimiento humilde, el arrepentimiento sincero.Bajo la influencia de las ideas de Nietzsche, creen que la moral es indigna del superhombre, eso se deja a la categoría de los esclavos. La afirmación vale tanto para quienes llevan un juego franco y militan abiertamente en las redes del crimen organizado como para quienes, con doblez, desde las instituciones oficiales sirven a las organizaciones criminales. Un elemento clave en la cosmovisión occidental, inspirada en el cristianismo, es la presencia del pecado, la transgresión, la corrupción, la maldad. La realidad del hombre y su sociedad no se entiende sin el mal moral que cometen los hombres. También en la cosmovisión de la civilización que floreció en Mesoamérica antes de la llegada de los españoles existe la transgresión por la que el dios TloqueNahuaque expulsa del paraíso a la primera pareja humana. El mismo Quetzalcóatl comete una transgresión por la que se inmola a orilla del mar.No podemos soñar que somos superhombres, es una evasión. Debemos asumir nuestra realidad, con sus luces y sombras, con su maldad si queremos transformarla.Debemos reconocernos vulnerables, seres resquebrajados, infectados por el pecado. Sólo enderezando el rumbo, corrigiendo los errores podremos alcanzar las metas más altas.Es señal de madurez, sabiduría, verdad reconocernos tales cuales somos, asumir las faltas para corregirlas y repararlas en eso esta la humilde grandeza humana. El hombre de excelencia, de gran personalidad, conoce sus limitaciones y es capaz de decir: hice mal, perdóname, ya no lo volveré a hacer.Así es artífice de progreso. La gloria, el poder, la riqueza están ahí, no en los cuernos de chivo, el dinero, la fama de la página roja. Lo que buscan no está ahí donde lo buscan sino en Dios diría San Agustín. El espera a sus hijos con los brazos abiertos para darles la paz en esta tierra y la herencia más rica en su casa del cielo. Ahí está la vida verdadera, plena, feliz para la persona, la familia y la sociedad. De otro modo, todo termina efímeramente en el ajuste de cuentas y la vida humana se corta, se pierde, Dios sabe si eternamente. Necesita conversión el individuo, el gobierno, las instituciones, el cuerpo social. El crimen existe porque existe el hombre es criminal. Cuando personas, instituciones y sociedad seamos capaces de reconocer nuestro pecado y convertirnos, seremos libres paracambiar y orientarnos al bien, seremos hombres renovados y podremos construir sociedades renovadas. Cesarán los atentados terroristas, los ajustes de cuentas, la corrupción, robos y extorsiones. La sociedad segura, vivirá en paz. Nadie hará daño en la ciudad, el Estado. No habrá guerra contra el crimen porque ya no habrá criminales. ¿Parece demasiado bello para ser realidad? Tal vez. Sin embargo, ganarle la lucha, la mal es posible, está a nuestro alcance. La esperanza es invencible, sobre todo si sabemos que no estamos solos.Correo E. [email protected].