Busca al abanderado de la justicia
No podremos vencer el crimen organizado, la corrupción y la maldad si no fincamos nuestros proyectos sobre la base inconmovible y luminosa de la justicia y valor absoluto. En la marcha hacia la conquista del poder, hay abanderados, candidatos a presidentes de la República que te ofrecen toda clase de regalos: bajar el precio de la gasolina, de la electricidad, te ofrecen las cosas gratuitas, sin que te cuesta nada. Hay quien no ofrece nada concreto, se limita a dar órdenes al Presidente en turno.Los primeros siguen la doctrina romana de dar al pueblo pan, es decir, dinero. También le dan circo, la política está convertida en show bussiness. Los candidatos gustan de convertirse en hombres de espectáculo.Ofrecen baratijas, cuentas de vidrio y no se ven determinados a dar al pueblo el oro, los bienes esenciales, como es el estado real de derecho, no quieren pagar el costo político de hacerle justicia. La justicia, en la visión del ciudadano anónimo, del montón manda darle a cada quien lo que le responde, respetar sus derechos humanos para que realice su destino definitivo, tenga vida plena y sea verdadera y definitivamente feliz. Se trata de velar por el bien común, primer principio de la convivencia social. Cada hermano debe realizarse como persona humana que piensa, decide y ama, tiene metas.Todo en la política, económica y demás debe servir a la persona human como primer valor.Los hermanos deben realizarse como hijo de Dios, con una dignidad sublime y un destino eterno en la herencia del Padre Dios. El más humilde de los pobres es un príncipe celeste, hijo del Altísimo.La justicia tiene sus cimientos en Dios. Es absolutamente justo, sabio, imparcial, fiel, roca inconmovible, sólida, segura. “El Señor ama la justicia”, proclama el salmo 36.Ya se preguntaba San Pablo ¿Qué relación hay entre la justicia y la maldad, la iniquidad, entre la justicia y el criminal, el malvado? (Primera Carta a los Corintios) La justicia excluye la maldad, como la equidad excluye su negación que es la iniquidad, otro nombre del crimen: asesinatos, fraudes en contra del pueblo pobre, etc. Mientras haya hermanos que asesinan, cometen fraudes y saqueo al dinero de todos no habrá justicia aunque lo desee el pueblo honrado de México.Casos concretos de justicia: aplicar las leyes, no hacerles manita de puerco, no venderse por dinero o por amenazas. Cuando un delincuente es absuelto por los jueces no quiere decir necesariamente que sea inocente porque hay jueces que no hacen justicia por conveniencias mezquinas. No hay que ser ingenuos o condescendientes con el mal como en el caso del michoacanazo.Los futuros gobernantes están comprometidos, de hecho y de derecho, con la justicia, debe ser el eje de su programa. Deben hacer justicia, dar sentencia, sancionar, no dejar los delitos impunes. La impunidad es otra prueba de la mala actuación de los jueces.Fíjense bien, los candidatos deben ser personas de justicia, que la practican y en sus obras no tienen mentira ni engaño ni violación de la ley y del derecho. Hay que conocer el árbol bien, más allá de la publicidad y los discursos para no tragarnos productos de Televisa. Hay que votar por el que da buenos frutos. Los programas de gobierno deben presentar un nuevo modelo de nación en donde no cabe la injusticia. Se acaban todas las prácticas arbitrarias cometidas en el pasado, incluidas las décadas de la dictadura de partido.El candidato que vale ama la justicia por encima de todas las cosas, por encima de los compromisos partidistas. Ama al pueblo y la justicia más que su caudal político, sus ventajas materialistas y egoístas, el nepotismo, el compadrazgo inicuo. Los programas que valen incluyen los valores absolutos de la vida humana: el respeto a la persona humana, la justicia, el amor. No se andan por las ramas prometiendo bienes pasajeros, atole con el dedo. Es humillante que nos tomen como retrasados mentales que todavía se chupan el dedo.Vencer la crisis y la corrupción, sacar al Estado del rezago y ponerlo en la autopista de la transparencia, el progreso, el bienestar la vida digna para los pobres es tarea de todos, depende de todos. Si somos demócratas debemos tener criterio para distinguir a los buenos servidores públicos de los malos que han producido discursos retóricos y amañados y de maldad que ha engendrado retraso, miseria y simulación democrá[email protected]