Más allá de emprender/Roberto Arias
En los últimos años el tema de los “emprendedores” ha tomado fuerza y no es por el simple hecho de que sea un tema de moda. Anteriormente, el término se había aplicado con diferentes funciones, perspectivas, herramientas, en escenarios públicos y privados.
Ser emprendedor es desarrollar habilidades, sueños, tener independencia y también al final de lo aprendido una digna libertad económica, con la que se puede sobrellevar el desempleo que se vive en nuestro país, producto de una adversidad histórica. Pero ¿Será la adversidad histórica lo que hace que los jóvenes nos motivemos a emprender? O será que existe un cambio de mentalidad social; tanto por buscar la libertad e independencia económica, como la liberación de las ataduras políticas que han enrarecido el crecimiento de manera global.
Según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo 2013, en nuestro país 8 de cada 10 jóvenes tiene la intención de emprender un negocio para ser su propio jefe y generar más empleos. Sin embargo, el 38 % de ellos deja de intentar emprender un negocio, ya que el proyecto se queda sin ejecución, principalmente por falta de fondos.
La encuesta también indica que el 29% de los jóvenes tiene la intención de emprender un negocio por “hacer lo que más les gusta”; en tanto un 26% “considera que iniciar una empresa mejorará su ingreso económico”; el 7% restante resume sus razones a emprender, por lo que están decididos a ser sus propios jefes.
Ahora, la decisión de emprender debemos tomar con responsabilidad. Según un estudio realizado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), en México el 80% de las PyMes tiene una supervivencia de 12 a 24 meses, con una rentabilidad de 5 a 6 por ciento y si a esto le añadimos los intereses bancarios, inflación etc, el panorama suena desolador. Claro si no hay una buena base o planeación.
¿A qué se debe esto?
En muchas ocasiones se emprende por emprender: hay diversos factores como el ahogo del poco ingreso económico;la falta de planeación; organizacióny estructura; y finalmente quien inicia un negocio no realiza una proyección financieras del mismo. Debemos acercarnos los apalancamientos necesarios y a la información que permita inversiones más sólidas y pasemos de la ocurrencia a la historia.
Finalmente, antes de invertir y emprender un negocio sólo por hacerlo, nos debemos de preguntar a nosotros mismos ¿Si queremos pagar una deuda bancaria con un proyecto sin desarrollo? Debemos de darnos cuenta en que mercado queremos incursionar, los plazos y metas a seguir.
Como recomendación, realizar planes de negocio, pruebas y métodos para determinar la viabilidad de su proyecto es indispensable. Les comparto la siguiente página de convocatorias del Instituto Nacional del Emprendedor que sin duda son una herramienta que puede abonar en aspectos fundamentales de nuestros proyectos.
Dice el escritor japonés W.Cham Kim en su libro La Estrategia del Océano Azul, que sólo depende de nosotros aprovecharlo que tenemos, sin prejuicios y aplicarlos en cualquier escenario para alcanzar nuestras metas. Emprender es más que un estilo de vida, emprender de una manera responsable puede ser el remedio para construir el tejido económico y también social de un país que todos quisiéramos.