¡Feliz ya que perdió Cocoa!
¡Estoy feliz, porque perdió la Cocoa! Respondió al saludo de dos trabajadores de la comunicación, alto dirigente perredista y cercano, yo diría cercanísimo a la familia Cárdenas.En concurrido restaurant donde suele reunirse la clase empresarial y política de Michoacán, el personaje aludido, pareció meditar la respuesta al ver acercarse a los comunicadores y al natural saludo ¿Cómo estás? En este orden lanzó su frase: 1.- ¡Feliz, ya que perdió la Cocoa! 2.- Preparándome para lo nacional, cargar portafolios, escribir artículos u algo que se le parezca porqué esto ya se acabó y 3.- Acá entre nos ¡Bien que se lo mereció el Silvano! Al mismo tiempo que una sonora carcajada coronaba su respuesta.Tratando de componer lo espontáneo de su respuesta y ante la mirada atónita de los que lo rodeaban, nuestro interlocutor se apuro a aclarar “en serio, en serio te lo digo, la burbuja silvanista jamás se dejó ayudar, el tamaño que creían tener, es inversa a la que realmente tienen, mínima, microscópica”.La breve charla fue interrumpida por el arribo de los invitados a quién interrogábamos, el cual de forma por demás amable se despidió de nosotros.El relato que ilustra esta colaboración, puede ser quizá un fiel retrato de lo que sucede en estos momentos al interior del partido en el gobierno.La mayoría dudaba en quién ganaría la contienda, pero pocos, muy pocos y entre ellos los círculos mejor informados del PRD, en quién ocupaba la tercera posición.Ante este escenario de derrota anticipada, también, pocos muy pocos, intentaron hacer “algo”, sugerir estrategias de crisis, dar un golpe de timón a la inercia de la campaña de Aureoles Conejo, pocos muy pocos intentaron salvar el barco.Ante lo inminente, lo mejor era impedir que “llegué la extrema derecha”, la “hermana del espurio” la franca respuesta del alto dirigente, así lo sugiere.La frase, “esto ya se acabó” obviamente se refiere a que en el corto plazo la plaza que ocupa como empleado del gobierno en turno, tendrá que abandonarla al igual que cientos de empleados que al igual que él, hoy cobran algún tipo de salario o compensación, de ahí que ofrezca sus servicios para “cargar portafolios”.Por último, el “bien que se lo mereció” el tercer sitio en las preferencias electorales, es lacónica. Así como la diversidad de lecturas a que da lugar.Es una cruda revelación, de la ausencia total de autocritica; también de la vieja tradición de canibalismo de la izquierda mexicana.La fórmula es sencilla, como destructiva: después de una derrota…todos son culpables…menos yo y mi grupo.