Los mitos del precio de la gasolina
La presente semana el Instituto Mexicano de la Competitividad, México Evalúa, y el Centro de Investigación para el Desarrollo, A.C., entre otras instituciones de investigación, presentaron un estudio sobre el estado actual de los energéticos en México. Los resultados de dicho estudio seguramente generarán controversia y abrirán un debate público en torno a lo que se debe hacer para modernizar y hacer viable al sector energético de nuestro país.
Cabe recordar que durante el sexenio pasado los incrementos al precio de la gasolina fueron ampliamente criticados por las fuerzas de oposición, PRI y PRD, y hasta los usaron como arma electoral a su conveniencia. Sin embargo, en lo que va de la presente administración, han sido ya 6 los incrementos en el precio de la gasolina y el diesel y por lo que se avizora, vendrán muchos más.
En dicho estudio se destacan varios mitos alrededor de los energéticos. En primer lugar se sostiene que es falsa la idea de que al liberalizar el precio de las gasolinas se propiciará una crisis inflacionaria y como ejemplo se presentan los casos de países en donde el precio de la gasolina es más caro y, sin embargo, la inflación es igual o menor que la de México, entre ellos, Brasil, China, Estados Unidos, Rusia o Chile. Asimismo, se sostiene que otro mito relacionado con el precio de la gasolina es la idea de que se puede combatir la pobreza a partir de gasolinas más baratas. Al respecto, se analiza el caso de Brasil donde, a pesar de tener una gasolina 126% más cara que en México, se logró entre 2003 y 2011 sacar de la condición de pobreza a 40 millones de personas que ingresaron a ser parte de la clase media de ese país.
Por otra parte, y contrario a lo que sucede en la mayoría de los países, se indica que en México se subvenciona el consumo de gasolina, lo que significa que lo que pagamos por cada litro de gasolina que consumimos no ajusta para costear su producción por lo que el gobierno, con dinero público, debe aportar ese faltante, es decir, tenemos un subsidio a la gasolina en México. El problema radica, según el estudio, en que el subsidio a la gasolina es regresivo, no tiene un impacto equitativo entre la población y beneficia menos a la que menos recursos tiene. Por ejemplo, un hogar que pertenece al 10 por ciento más rico del país recibe por subsidio de gasolina y diesel 20 veces más de lo que obtuvo un hogar que pertenece al 10 por ciento más pobre.
La información que nos brindan estos centros de investigación es muy valiosa ya que en los próximos meses en México se estará discutiendo tanto la reforma energética como la reforma hacendaria que serán cruciales para definir verdaderamente el rumbo que habrá de tomar el país en los próximos años. Mientras fue oposición, el PRI se negó a entrarle a discutir verdaderamente reformas trascendentales, prefirió retrasar el desarrollo del país en por lo menos cinco años a cambio de ganar en la arena electoral.
Hoy, los papeles se invierten y ante el fracaso que en materia económica ha tenido este arranque de sexenio, más vale que este gobierno asuma su responsabilidad y enfrente de una vez por todas el problema del precio de los energéticos y resuelva la falta de producción de gasolinas para consumo interno, así como la urgente necesidad de disminuir y frenar el creciente subsidio que hoy por hoy afecta más a quienes menos tienen.