Los medios hoy/Camila Cienfuegos
Antifábula
Cuenta la fábula que una gran comunidad de animales que vivía en cautiverio se ganaba la vida más o menos decentemente, aunque algunos vivían en condiciones de miseria, hacinamiento y hasta de hambre, la gran mayoría contaba con buen trato, alimentación y prestaciones veterinarias. Los animales, cuyos antepasados vivían en la naturaleza, habían olvidado su por completo su brutal origen salvaje de cazar y ser cazados, lo cual había provocado la ira de su dios, el gran INE (así se llamaba), que de la noche a la mañana decidió castigar su holgazanería:
- ¡¡Oooh bestias insulsas, ustedes deberían vivir en la naturaleza y no al servicio del hombre!!
- Pero señor –respondieron temerosos los animales–, nosotros no elegimos esta vida, además hay reglamentos y leyes que nos protegen, y si nos quedamos sin empleo y nos devuelven a la vida silvestre, qué podríamos hacer pues hemos olvidado cómo cazar y protegernos de los depredadores. El destino y avaricia del hombre nos puso a trabajar en los circos, oh gran señor.
Los animalitos temblaban de miedo y el dios INE se compadeció:
Okey: para devolverles su antiguo empleo tendrán que darme en sacrificio a uno de ustedes.
El León, el más picudo de todos luego-luego se impuso: “pos a mi descártenme porque los circos no son circos sin los leones, además ¿quién se atrevería a contradecir al rey de la selva? ¡Que sacrifiquen al Elefante!
El Elefante no se quedó callado: “pues nosotros no solo somos importantes, hace muchos años no solo teníamos que actuar, también nos tocaba ayudar para levantar la carpa y acarrear cosas pesadas ¡olvídenlo! Nosotros no ¡Que sacrifiquen a la Cebra!”
La cebra también alzó la voz: “yo tampoco puedo ser sacrificada, pues somos símbolo de los circos, además salimos hasta en la película de Madagascar. Que sacrifiquen al Hipopótamo porque no hace nada”.
El hipopótamo también se reveló: “pues yo no hago nada en el circo pero muevo las orejitas y eso les encanta a los chamacos”.
La discusión se prolongó hasta altas horas de la noche. Los animales que formaban parte del Sindicato Único de Animalitos Circenses no llegaban a ningún acuerdo y el tiempo se agotaba. El destino de ellos sería aún peor pues el dios INE no solo quería dejarlos sin empleo, sino también desamparados, abandonados.
Tenemos que pensar algo rápido –decían–, porque por un lado no podemos regresar a la naturaleza, y por el otro, los zoológicos no tienen la capacidad suficiente para darnos alojamiento. Nuestros patrones nos abandonarán a orillas de cualquier carretera ¡Horror!
Y cuando pensaban que no llegarían a ningún acuerdo, un viejo y sabio chimpancé les dio una solución: ¡Ya sé!: sacrifiquemos al Tucán, él es el chismoso, el oreja, el más presumido y además no hace nada en el circo. El Tucán es el que gasta más dinero sin dar cuentas ¡El Tucán tiene la culpaaaaaa!
Los animales fueron rápido hacia el Tucán y lo desplumaron, le torcieron el pescuezo y ofrecieron los despojos ante su dios INE, que complacido, no solo les devolvió su antiguo empleo, sino que también mejoró el sistema político mexicano.
MORALEJA (todas las fábulas tienen moraleja): a veces el peor enemigo de los animalitos no es el Hombre, sino un verdadero animal.
¡Tan tán!
PACTO DE CIVILIDAD
El gobernador de facto, don Salvador Jara hace un llamado a los partidos para un pacto de civilidad.
Señor gobernador: “Te hace falta ver más Box”.
LA ATLETA FRUSTRADA
Cualquiera piensa que exagero pero, justito cuando una quiere ponerse a hacer ejercicio, la naturaleza confabula en mi contra. ¿Así como pinches pues se puede? ¡Al carajo! Si dios me quiere gorda, pues voy a ser gorda.
REFILÓN
Pido un aplauso para todas aquellas maravillosas personas que saben de nuestra existencia, sí, de que existimos quienes podemos criticar libremente a AMLO sin convertirnos automáticamente en priístas ni peñabos (y viceversa).
¡¡Buen lunes nublado, frio y lluvioso para todoooooooos!!