Libre expresión.../Carlos Monge
Contrastes electorales…
“El gobierno no se ha hecho para la comodidad y el placer de los que gobiernan”. Conde de Mirabeau. (1749 – 1791). Político, escritor y orador francés.
Tras la jornada electoral, una vez más quedó demostrado que Michoacán es vanguardista a nivel nacional, porque los ciudadanos eligieron a un candidato perredista, Silvano Aureoles Conejo, para gobernar los próximos 6 años, pero, le dieron la mayoría al PRI en la Cámara de Diputados y en la capital, simplemente manifestaron su hartazgo a los partidos políticos y le dieron el triunfo al candidato independiente, Alfonso Martínez Alcázar.
De ese nivel el contraste en la votación estatal, un sufragio evidentemente diferenciado, más allá de las dádivas, de las estructuras partidistas y de la presión que pueda ejercer el partido en el poder.
Y sin embargo, no deja de sorprender que dicho voto diferenciado, le haya otorgado la oportunidad de regresar al poder, a un partido, el del Sol Azteca, del que una buena parte de michoacanos tenemos pésimos recuerdos.
Fue justamente con los perredistas Lázaro Cárdenas Batel y Leonel Godoy Rangel, que Michoacán tocó fondo en cuanto a deuda pública, pero sin muchas obras qué presumir, por citar un ejemplo. Fue en dichos periodos gubernamentales donde el sospechosismo sobre desvío y hasta robo de recursos… se afianzó.
Y sin embargo, pareciera que los michoacanos no tenemos memoria o bien, Silvano Aureoles fue un excelente candidato, a grado tal, que pudo sobreponerse a la monserga de cargar con un partido extraordinariamente desacreditado en el estado, como el de la Revolución Democrática.
Sé que hay cualquier cantidad de análisis respecto a la victoria de Aureoles Conejo y que como ya advirtieron los candidatos que el Programa de Resultados Preliminares (PREP) pone como perdedores, Luisa María Calderón y Ascención Orihuela, habrá denuncias porque presumen que el ganador rebasó los topes de campaña. Pero al final de cuentas, más 530 mil michoacanos le volvieron a dar otra oportunidad a ese partido de triste memoria.
Silvano Aureoles debe estar agradecido con un PRI que regresó al poder y no pudo y no supo marcar una diferencia. Cuando se pensó que Michoacán había tocado fondo, llegaron los tricolores encabezados por Fausto Vallejo para sorprendernos y dejar claro que todavía podía ser peor.
Ese gobierno estatal y la ausencia del Ejecutivo Federal que no pudo ni siquiera mantener vigente el Plan Michoacán, le regalaron oxígeno puro y le abrieron la puerta al Sol Azteca, para que regresara al Solio de Ocampo.
En fin, si el próximo domingo se oficializa el PREP, Silvano Aureoles Conejo, será el Gobernador electo de Michoacán y con ello llegará la más compleja etapa. Ganar una elección sin lugar a dudas es complicado y requiere una estrategia incluso de años, pero gobernar un estado como Michoacán obliga al ganador y su equipo de trabajo, a poner todo su empeño para cumplir todas las promesas y todos los compromisos, si quiere evitar las zancadillas y obstáculos que el estado ha padecido desde hace muchas décadas, pero con especial gravedad, los últimos tres lustros.
Así que desde ya hago voto para que Aureoles Conejo no se equivoque, para que no vuelva a cometer los errores de Cárdenas Batel y Godoy Rangel. Para que esta vez sí escoja a los mejores perfiles para gobernar, para que haga efectiva la transparencia, la rendición de cuentas, la aplicación de la ley y acabe con la corrupción que corroe desde hace mucho tiempo a la administración estatal.
Creo que ya lo he dicho muchas veces, pero bien vale una más; Michoacán necesita y merece que ya se haga lo correcto, que haya un gobernador con miras de estadista que sepa ponerle valor agregado a la gran riqueza de esta entidad.
Así que si el cómputo oficial ratifica al PREP, ojalá haya éxito para el gobierno que asumirá a partir del primero de octubre y para la oposición que jugará un papel trascendental desde la próxima legislatura. Ojalá que den prioridad al desarrollo de todos los michoacanos y no sólo al de sus intereses particulares y de partido. Ojalá.
Con la esperanza de que haya una próxima vez… me despido, gracias.